Foto: Archivo.
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ESTADOS UNIDOS.- Un número mayor de estadounidenses que nunca antes se sienten estresados, deprimidos y llenos de ansiedad, y muchos no tienen la posibilidad de obtener la ayuda que necesitan, sugiere un nuevo estudio.

Un estimado de 8.3 millones de adultos estadounidenses (alrededor de un 3.4 por ciento de la población) sufren de un distrés psicológico grave, concluyó una evaluación de datos federales de salud. Estimados anteriores habían calculado que la cantidad de estadounidenses que sufrían de distrés psicológico grave era de un 3 por ciento o menos, dijeron los investigadores.

"La enfermedad mental está en aumento. El suicidio está en aumento. Y el acceso a la atención de los enfermos mentales está empeorando", lamentó la investigadora líder, Judith Weissman, gerente de investigación en el departamento de medicina del Centro Médico Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York.

Es probable que ese aumento sea un efecto secundario de la gran recesión que comenzó a finales de 2007, un periodo lleno de estrés que provocó un daño emocional a largo plazo a muchos estadounidenses, sugirió Weissman.

Muchas personas que fueron afectadas por la gran recesión a nivel psicológico no han podido recibir la ayuda que necesitan, porque no pueden permitírsela o porque su afección reduce su capacidad de buscar tratamiento, dijo.

Como resultado, cientos de miles de estadounidenses viven con un distrés psicológico grave, un término general que abarca desde una desesperanza y un nerviosismo generalizados hasta afecciones que se pueden diagnosticar, como la depresión y la ansiedad, explicó Weissman.

"La recesión parece haber llevado a las personas con enfermedades mentales a un punto en que nunca se recuperaron", lamentó. "Es un hallazgo muy perturbador debido a las implicaciones de lo que la enfermedad mental puede hacer a una persona en términos de su capacidad de funcionar y su esperanza de vida".