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GUATEMALA.- De la mano de su hija de 5 años, Donelda Pulex bajó del avión bajo el sol y rompió en sollozos. Hermelindo Juárez, de 14 años, escondió su cara mientras su padre lo consolaba. Efildo Daniel Vázquez caminaba cautelosamente tras su hijo de 8 años.

Calladas, confundidas y exhaustas, 11 familias que fueron detenidas y separadas cuando cruzaron la frontera entre México y Estados Unidos sin autorización, regresaron el martes a Guatemala, a bordo de un vuelo alquilado por el gobierno de Estados Unidos que decía “World Atlantic”.

Arrastrando los pies _ como medida de precaución les quitaron sus agujetas _ se alinearon en la pista de aterrizaje en donde fueron recibidos por la primera dama Patricia Marroquín. Agentes de inmigración estadounidense entregaron documentos en carpetas manila a funcionarios guatemaltecos. El grupo entró en fila a un edificio gris en la base militar guatemalteca para ser procesados de vuelta a su país, junto con decenas de otros que también fueron deportados.

Al país centroamericano suelen llegar vuelos fletados llenos de deportados de Estados Unidos, pero el vuelo del martes fue uno de los primeros que trasladaba a familias que fueron separadas por la polémica política tolerancia cero del gobierno del presidente Donald Trump. Más de 2.300 niños fueron separados de sus familias antes de un decreto del 20 de junio que prohibió la práctica.