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ESTADOS UNIDOS.- En llamadas desde la Oficina Oval, desde el avión presidencial y desde su club de golf en Nueva Jersey, el presidente Donald Trump volvía una y otra vez sobre su gran preocupación: ¿quién es el mejor para ocupar la vacante en la Corte Suprema? La respuesta final causó poca sorpresa: Trump eligió a la persona que desde el comienzo había sido su preferido: el juez de la corte federal de apelaciones Brett Kavanaugh, un favorito de los republicanos.

La búsqueda de Trump comenzó casi dos semanas antes, cuando el juez Anthony Kennedy, de 81 años, lo visitó en la Casa Blanca para anunciar su plan de retiro. Sin embargo, el proceso ya se remontaba a dos años atrás, cuando el candidato Trump dio a conocer una lista de eventuales postulaciones a la Corte aprobada por grupos derechistas en un intento por convencer a los votantes republicanos escépticos en las elecciones primarias.

De esa lista salió el juez Neil Gorsuch el año pasado y Trump quería repetir esa jugada.

De la lista de 25, tomó un grupo de seis que se redujo a cuatro el fin de semana. Los otros finalistas eran los jueces federales Thomas Hardiman, Amy Coney Barrett y Raymond Kethledge.

Barrett era una favorita de la derecha desde que los demócratas la interrogaron sobre su fe católica durante las audiencias de confirmación el año pasado. Hardiman, un finalista para la banca que fue para Gorsuch, tenía antecedentes de familia trabajadora y una visión desde afuera de Washington, y Kethlege lucía como una confirmación segura por el Senado.