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ESTADOS UNIDOS.- Mientras el huracán Florence comenzaba a azotar las costas de Estados Unidos el jueves, el presidente Donald Trump rechazaba la cifra oficial de muertes por la tormenta ocurrida el año pasado en Puerto Rico, y acusó sin fundamentos a los demócratas de inflar el número para “hacerme lucir lo peor posible”.

Los expertos en salud pública estimaron que casi 3.000 personas fallecieron como consecuencia del paso del huracán María en la isla. Sin embargo, Trump _cuyas labores para ayudar en la recuperación del territorio han sido criticadas_ se mostró en completo desacuerdo con la cantidad.

Dijo que únicamente entre seis a 18 personas habían sido reportadas como muertas cuando visitó Puerto Rico dos semanas después del paso de la tormenta, y señaló que muchas pudieron haberse agregado después al conteo si murieron “por cualquier razón, por ejemplo, de viejas”.

Los comentarios desentonados de Trump _que surgieron al mismo tiempo que la costa este de Estados Unidos se preparaba para recibir una poderosa tormenta_ ofrecieron nueva evidencia de su rechazo a las críticas y de su insistencia en ver eventos de pequeña y gran magnitud a través del prisma de su propio éxito o fracaso.

Lanzando una nueva teoría conspirativa, Trump afirmó que la cifra de muertos de Puerto Rico era “obra de los demócratas para hacerme lucir lo peor posible cuando yo estaba exitosamente recaudando miles de millones de dólares para ayudar a reconstruir Puerto Rico”.

Incluso algunos republicanos insinuaron que el presidente había ido demasiado lejos.

“Una cifra de víctimas no es algo que se pueda usar para hacer lucir mal a alguien, así que no tengo razón para disputar esas cifras”, dijo Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes.

El senador Lindsey Graham, quien habla a menudo con Trump, dijo: “No creo que sea malo decir que podríamos haberlo hecho mejor en Puerto Rico”. También señaló que cree que Trump “ve cada ataque en su contra como una forma de socavar su legitimidad”.

Los más indignados tras los comentarios de Trump fueron los políticos del Partido Republicano en Florida, un estado con una población considerable de puertorriqueños.

El gobernador de Florida Rick Scott, quien se postuló para ocupar un escaño en el Senado, tuiteó: “He visitado Puerto Rico en siete ocasiones y vi la devastación de primera mano. La pérdida de cualquier vida es trágica”. El portavoz del exrepresentante Ron DeSantis, quien ganó las primarias republicanas para gobernador con el apoyo de Trump, dijo q