Tags:

NUEVO LEÓN.- Mientras expertos de Estados Unidos trabajan en preservar su historia, las autoridades mexicanas hacen pocos esfuerzos por resaltar y resguardar los hallazgos de importantes eventos, como la Batalla de Monterrey.

Científicos forenses, historiadores y antropólogos de Estados Unidos se han dado a la tarea de recuperar los restos de soldados norteamericanos que lucharon y murieron en Monterrey en 1846.

Acá el trabajo principal ha provenido de la ciudadanía interesada en el tema, explicó el historiador y miembro del Club Amigos de la Batalla de Monterrey, Pablo Ramos Benitez.

Yo creo que seguir insistiendo nosotros como grupo de civiles, para que se sigan incorporando y haya más estudios. Debería de ser INAH, Conarte, muchos; es más, la sociedad de historia, geografía y estadística, los grupos de historiadores, que tienen la obligación moral y jurídica de hacerlo, las escuelas de historia, hay muchos que deberían, pero la realidad no se hace
Pablo Ramos Benitez

“Hay un lema que se usa en Estados Unidos y lo utilizamos en el grupo, que dice que muchas cosas se han perdido porque a nadie le interesó recuperarlas", declaró Ramos Benitez.

Alrededor de 60 integrantes de la agrupación asistieron a un conversatorio vía satélite, en el Consulado de Estados Unidos en Monterrey, con miembros del equipo investigador del estado de Tennesse, quienes compartieron las técnicas y avances en la investigación de restos de sus soldados.

El Cónsul General de Estados Unidos en Monterrey, Timothy Zúñiga-Brown explicó que el 27 de septiembre de 2016 se trasladaron a Estados Unidos, los restos de 13 soldados norteamericanos.

Agregó que estos restos con 170 años de antigüedad fueron identificados y resguardados inicialmente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Se ha hecho una investigación y se está haciendo una investigación, y esto es una oportunidad para que los estudiosos, los académicos, los profesionales y los interesados en el tema, viniesen a escuchar un poco de los avances en los estudios, que va lento, pero es necesario, porque es un proceso científico”, dijo Zúñiga-Brown.

Los especialistas con quienes los regiomontanos platicaron, fueron el antropólogo forense y director del proyecto, Hugh Berryman, la bio-arqueóloga, Shannon Hodge, el historiador militar, Derek Frisby, de la Universidad Estatal de Middle Tennesse y el historiador militar de la Universidad Lipscomb, Tim Johnson.

En el trabajo de investigación, añadió el Cónsul, han participado estrechamente los expertos de EU y los del INAH, ya que teniendo como referencia que durante tres días de combate participaron más 6 mil 500 soldados del país del norte, la colaboración entre ambas partes, continua.

El historiador Ramos Benitez señaló que existen al menos diez zonas en donde fue la batalla y en donde hubo cementerios, que deben ser explorados.

“Aquí combatieron en Monterrey héroes que cayeron y están enterrados bajo suelo. Están en 10 zonas, diez campos de batalla urbano. El área urbana de Monterrey fue la primera donde se combatió.

“Los restos que se han llevado son de uno de los diez lugares, pero hay otros lugares vírgenes que no se han explorado y que si alguien encuentra huesos, no sabe que son de soldados norteamericanos”, explicó el experto.

Se tiene la certeza, agregó de que en las zonas de San Gerónimo, Obispado, Loma Larga, en las calles de Padre Mier, Morelos, Diego de Montemayor, Mina, hay restos enterrados.

Además en el sector de Nogalar hay cinco cementerios norteamericanos, ya que según Ramos Benitez, los soldados de Estados Unidos montaron ahí su campamento durante dos años, y en 1981 se encontraron algunos restos, pero hubo desconocimiento de las autoridades investigadoras sobre los antecedentes del lugar, y no se les dio el trato adecuado.

Fue en 2003 que el estudioso de la historia empezó a investigar sobre el tema y en 2007 se integró el grupo de Amigos de la Batalla de Monterrey.

Desde entonces la agrupación ha buscado mapas e información al respecto con sus propios recursos, pero perciben que a diferencia de autoridades, universidades e instituciones dedicadas a la historia en México, sí han despertado el interés de los científicos estadounidenses, por seguir explorando en Monterrey.

“Los cuatro momentos que se han encontrado (restos) no ha sido porque se estudie o que haya recursos para que el INAH los encuentre, sino han sido hallazgos fortuitos, que particulares avisamos al INAH para que ellos vayan y rescaten.

“Yo creo que ellos le dan la importancia que merecen a los restos de Monterrey y es un parte aguas para futuros estudios de campos de batallas en el área urbana”, detalló.

Afirmó que el principal problema en México es que con los cambios de gobierno, se pierde la continuidad en el apoyo a este tipo de programas, además de la falta de interés e inversión por parte de instituciones y universidades.

“Imagínate que la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Tec o la UdeM se interesaran, que dijeran ahí hay fondos para que ustedes vayan e investiguen los huesos. Pero aún así hemos hecho muchas cosas por nosotros mismos”, afirmó.