Eran las 3 de la tarde del pasado domingo 21 de agosto cuando por whatsapp me preguntaba un amigo de Miami qué opinaba sobre el anuncio que haría Carmen Aristegui en la noche. - No la sigo, no sigo a nadie que la siga, no me interesa. Eso fue lo que contesté.

A las 8:20pm leí en redes sociales que la noticia tendría que ver con un posible plagio en la tesis que presentó el Presidente Enrique Peña Nieto para obtener su título como Licenciado en Derecho en la Universidad Panamericana.

En redes sociales se comenzaba a prender la conversación, los detractores del presidente se cuestionaban: ¿Puede un Presidente que falta a la ética y a la honestidad, exigir la implementación de la Reforma Educativa?

Era domingo justo antes del inicio del ciclo escolar, imaginaba por donde iba el mensaje que estaba enviando Aristegui, estaba incitando al movimiento magisterial, estaba incitando a los padres de familia y a la sociedad civil para que apoyaran a la disidencia.

Al cuestionar la ética del presidente para implementar la Reforma Educativa ,estaba jugando a la provocación y promoviendo la desobediencia. ( Provocar a quienes ya vimos que además les sale muy bien eso de la desobediencia, la CNTE no terminó el ciclo escolar 2015-2016 en 4 estados y no pretende empezar el ciclo 2016-2017).

Antes de las 10 de la noche, hora en la que sería revelada la dichosa información, el vocero de la Presidencia Eduardo Sánchez, hacía público el contenido del reportaje, así como la respuesta brindada al periodista que buscaba la versión del Presidente Peña Nieto:

“A partir de una revisión de la tesis “El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón (…), se detectaron párrafos con citas mal hechas y un amplio porcentaje de plagio a por lo menos diez de los autores referidos en su bibliografía.

Queremos saber si la Presidencia o el señor Enrique Peña Nieto tendrían algo que comentar al respecto.”

“En caso de que lo consideren necesario, el día de hoy podríamos mostrarle a usted o a él los elementos con los que se sostiene este reportaje.”[1]

“Con base a lo anterior, a continuación respondo con el comentario que me solicitó Rafael:

El licenciado Peña Nieto presentó esa tesis hace 25 años. Cumplió con los requisitos establecidos por la Universidad Panamericana para titularse como abogado.

Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico.

Bienvenida la crítica y el debate.”[1]

La respuesta de Presidencia fue contundente, el reportaje no merecía mayor respuesta o aclaración, lo que provocó además de mucho enojo por parte de los críticos al presidente, que el debate ahora girara en torno a si era relevante o no el anuncio del supuesto plagio del Presidente.

Contrario a lo que seguramente esperaban en la redacción de Aristegui Noticias, la famosa bomba que lanzaría contra Peña Nieto no causó el impacto ni mucho menos el daño que esperaban, periodistas acérrimos críticos del presidente, desestimaron la relevancia del reportaje.

Conociendo los escándalos de corrupción del presidente, de su esposa y de su gabinete más cercano, México se quedó esperando esa información que cambiaría el rumbo del País.

En lo personal, conociendo el estado real de la situación en estados como Chiapas, Oaxaca o Michoacán, me pareció muy poco ético el mensaje de la periodista. Ella podrá estar muy en contra del Presidente de la República ( así como muchos millones de mexicanos, de hecho la inmensa mayoría) y podrá no compartir las ideas o las formas del Secretario de Educación Pública, pero lanzar una provocación así, no me parece cosa que deba tomarse tan a la ligera.

¿Dónde está la ética periodística de la que tanto presume? alguien que se presta al juego de la provocación en un país en llamas no se debe sentir tan orgullosa. Abonar a la polarización y provocar al odio, es un juego peligroso que puede tener graves consecuencias, y una periodista como Carmen Aristegui, lo sabe.

El periodismo debe servir a la sociedad, para informarla de la realidad de los acontecimientos del país, para ayudarla a que tenga a su alcance argumentos sólidos para tomar mejores decisiones.

El periodismo no debe usarse para los intereses de unos cuántos, (como en el caso la CNTE), ni debe ser usado para provocar odio, para generar división en una sociedad de por sí tan enojada y lastimada como lo es hoy por hoy la sociedad mexicana.

¿Cuántos no sacamos un acordeón en la escuela? ¿Cuántos no mandamos en algún momento hacer un trabajo a un escritorio público? ¿Cuántos no conseguimos los exámenes finales con los amigos de otro salón?

Nos ponen a “pelear” en redes y otra vez nos demostramos que a la menor provocación, los mexicanos nos volvemos muy buenos para juzgar, para criticar y linchar al prójimo (sea quien sea), cuando comete exactamente los mismos errores que alguna vez muchos cometimos.

Somos muy buenos para tachar a los “políticos” de corruptos, sin reconocer la responsabilidad que todos y cada uno de nosotros tenemos frente a la sociedad mexicana y frente a nuestro gobierno.

Todos queremos cambio, pero no todos estamos dispuestos a cambiar, y como sociedad nos falta aún mucho para generar esa conciencia de que si de verdad queremos cambiar, el verdadero cambio empieza en nosotros, en nuestra propia casa y con nuestro círculo más cercano. El cambio necesita acciones, no sólo palabras.

Bravo por todos los mexicanos que salieron a defender el valor de la honestidad, claro que debemos proteger los valores y educar en nuestras casas, esa es la única forma en que logremos que las nuevas generaciones sí cambien ese chip para que en su formación sólo haya honestidad, ética y un repudio total a la corrupción.

Queremos un Primer Ministro como Justin Trudeau y yo pregunto ¿qué hacemos nosotros como ciudadanos y como mexicanos para tener gobernantes de primera.?

[1] http://www.gob.mx/presidencia/documentos/respuesta-del-vocero-a-la-solic...

[2] Idem