Un día después de la toma de protesta de Donald Trump como presidente de Estados Unidos millones de mujeres alrededor del mundo salieron a las calles en señal de protesta contra las políticas anunciadas durante la campaña y que atentan contra los derechos de las mujeres no sólo en Estados Unidos, si no en muchas partes del mundo. Marcharon para hacerse presentes y ser escuchadas. Salieron a la calle para defender sus derechos. Para repudiar las amenazas (hoy cumplidas) de atentar contra la libertad de las mujeres de informarse y poder decidir sobre su propio cuerpo.

A la marcha convocada por 4 mujeres activistas de nacionalidades, religiones y colores diferentes, través de redes sociales, atendieron miles de mujeres que incluso viajaron desde otros países a Washington DC para manifestarse en contra de las declaraciones machistas y misóginas del recién embestido presidente. Hombres y mujeres por todo el mundo salieron a las calles para exigir al nuevo presidente que respete a las mujeres, a las minorías, a los inmigrantes y los derechos civiles.

“Los buenos no ganaron esta elección. Pero los buenos van a ganar al final. Aunque parezca que hoy estamos lejos del final, hoy es el comienzo; el comienzo de nuestra historia. La revolución comienza acá," fueron las palabras que dirigió Madona a los asistentes.

La marcha que tuvo lugar tanto en Washington, D.C., como en Nueva York, San Francisco, Los Ángeles y otras ciudades de Estados Unidos, también tuvo réplicas en ciudades como Dublín, Bengaluru en la India, Londres, Buenos Aires, Frankfurt, Nueva Delhi, Madrid, Sarajevo, Berlín, Sídney. Asistieron desde artistas, abogadas, activistas, minorías negras, musulmanes, defensores de derechos humanos, cantantes, niños, niñas hasta las abuelas. Las calles se tiñeron de rosa. El objetivo se logró, se demostró el poder que pueden llegar a tener las mujeres en el mundo.

Lo que comenzó en Facebook como un movimiento anti Trump, promete convertirse en algo mucho más poderoso. Mucho que aprender y mucho que imitar. Tomar las calles es el inicio de lo que puede ser una revolución. Al mundo le urge una revolución.

Vivimos tan pendientes de lo que pasa en Estados Unidos, vivimos tan pendientes de lo que pasa en otras partes del mundo, pero como mexicanos no hemos sido capaces de iniciar nuestra propia “revolución de amor”. El mundo nos necesita, las mujeres jóvenes nos necesitan, las futuras generaciones nos necesitan. Usemos cada ejemplo como el del fin pasado, cada caso de éxito en cualquier lugar del mundo para inspirarnos y motivarnos. Para qué esperar hasta el 2018. ¿Por qué no comenzar ahora con nuestra propia revolución?