Foto: La Tarde.
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TAMAULIPAS.- En el papel, el Plan luce muy bien...Fortalecer el sistema penitenciario estatal… equiparlo con tecnología… consolidar el control de seguridad y custodia en los penales…capacitar al personal.

Así se describe la visión “ligth” del Gobierno de Tamaulipas sobre el sistema penitenciario en el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022.

Un sistema penitenciario que está en crisis.

El Plan Estatal, que es “la guía estratégica” del gobernador Francisco García de Vaca para su sexenio, se aprobó el pasado 31 de marzo, luego de 6 meses de consultas y foros entre ciudadanos y especialistas.

Unos días antes, el 23 de marzo, se fugaron del penal de Victoria 29 reos; unas 12 horas después se amotinaron.

Y apenas este martes 18 de abril, se registró un nuevo motín en ese centro penitenciario, aunque las autoridades dijeron que fue una riña.

El resultado: un muerto y cuatro heridos.

Es tan grave la crisis que se registra en el sistema penitenciario de Tamaulipas que hasta el mismo Secretario de Seguridad ha declarado que en los penales hay autogobiernos.

“En todos (los penales) hay autogobierno o por lo menos ahorita es la sensación que tenemos: que en todos hay un poco o un mucho de autogobierno y es lo que tenemos que corregir”, dijo Luis Felipe López Castro.

Esa “sensación” del Secretario se comprobó ayer cuando se registró un nuevo motín en el Cedes de Victoria.

Tamaulipas cuenta con seis penales que pertenecen al estado y se ubican en Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria, Altamira y uno “tipo granja” en Tula, donde conviven reos del fuero común y federal.

López Castro afirmó que el penal de Ciudad Victoria es obsoleto, deteriorado y a sus 80 años ya no tiene las condiciones adecuadas para seguir funcionando.

“Este penal tiene casi 80 años de vida y ya no tiene las condiciones para seguir siendo un centro de detenciones, esa es la realidad de las cosas”, señaló.

POSTA publicó en agosto del año pasado que se dejó en obra negra la construcción de un nuevo penal que inició la administración del ex presidente Felipe Calderón en 2009.

Se invirtieron 250 millones de pesos y así se quedó sin terminar. No hubo dinero con Eugenio Hernández, ni con Egidio Torre. No les interesó.

Y en el Plan de Desarrollo de Cabeza de Vaca, solo se alcanzó a plasmar en unas líneas lo que se pretendería lograr:

Realizar un análisis y diagnóstico de la situación en la que se encuentra la etapa constructiva del CEDES Victoria instalado en la Carretera Victoria-Mante para determinar la viabilidad de la conclusión del proyecto.

Y fue todo.

No hay dinero para ese nuevo penal y mientras el sistema penitenciario se “cae a pedazos”, las evaluaciones nacionales sobre este tema en Tamaulipas tampoco le favorecen.

Están casi por los suelos.

El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de la CNDH de 2015 y publicado en 2016 pone a Tamaulipas en semáforo rojo con un 5.29 de calificación, muy cerca del vecino estado de Nuevo León que tiene un 5.66, y vive los mismos problemas en el control de los penales.

En rojo también están los penales de Campeche, Colima, Sinaloa, Oaxaca, Baja California Sur, Chiapas, Tabasco, Hidalgo, Guerrero, Quintana Roo y Nayarit.

Tamaulipas no ha salido de ese semáforo rojo desde que la CNDH inició los diagnósticos sobre los penales del país.

En 2015 obtuvo 5.88; en 2012, 5.67 y en 2013, 5.37. Luego en 2014 bajó a 5.14 y en 2015 llegó a 5.29.

Todo es rojo y Tamaulipas sigue “reprobado” en los penales.

Los resultados de ese diagnóstico de la CNDH señalaron que en los penales del estado no existen condiciones de gobernabilidad ( que coinciden con las declaraciones del Secretario de Seguridad).

En el penal de Matamoros, por ejemplo, existe hacinamiento, no hay suficientes celdas; no hay higiene en comedores y cocina; no hay programas de prevención.

Tampoco suficiente personal de seguridad y custodia, no hay clasificaciones ente reos procesados y sentenciados; no hay actividades laborales, educativas o deportivas.

Los mismos problemas ocurren en los penales de Nuevo Laredo y Reynosa.

No hay, no hay…no hay, es la “sensación” ( en palabras del Secretario de Seguridad ) constante que se repite en el diagnóstico de la CNDH sobre los penales en Tamaulipas.

El vicealmirante López Castro también declaró que es necesario realizar modificaciones al Cedes local y reactivar las obras que dejó pendientes Eugenio Hernández Flores durante su administración en el período 2004-2010.

“Desde que llegamos a la Secretaría hemos estado planteando esa posibilidad y el gobierno está buscando empresarios que se hagan cargo de la terminación de la obra para poder activarlo”, declaró.

López Castro señaló que con algunas modificaciones ( que no se han hecho) se solucionarían problemas como los puntos débiles de seguridad que padece el Cedes de Victoria, así como el problema de hacinamiento que presenta, pues de una capacidad de 960 reos, actualmente alberga mil 150, es decir, hay 90 presos más en ese lugar.

Para resolver esta crisis en el penal de Victoria, las autoridades han trasladando a internos de hacia otros centros de detención para prevenir riñas y motines.

Desde hace casi 30 años, los penales de Tamaulipas son una constante “bomba de tiempo” , que explota con motines, homicidios, autogobiernos y fugas masivas.

Solamente entre 2010 y 2011 se contabilizó un total de 350 reclusos fugados de los penales de Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

A esta grave crisis en el sistema penitenciario de Tamaulipas, el Gobierno de Cabeza de Vaca, responde con las “acciones” que plasmó en el Plan Estatal de Desarrollo, y que por lo menos, en el papel…lucen muy bien.