Noroña miente: Azucena Uresti
Gerardo Fernández Noroña no es morenista, es noroñista, cuando le convino se vistió de obradorista y hoy patea las reglas del propio movimiento.
Con el poder de su cargo obligó a un ciudadano a disculparse públicamente en el Senado después de una pelea en una sala VIP del aeropuerto de la Ciudad de México. Eso se llama abuso.
Ha boicoteado discusiones sobre corrupción y crimen organizado, polariza, provoca y luego finge ser la víctima. No lo es. No duda en desafiar a Claudia Sheinbaum y a Luisa María Alcalde. Dice que no tiene obligación de ser austero y la máxima del partido, la pisotea.
Gerardo Fernández Noroña me acusó falsamente de tener un departamento de 12 millones de pesos en reforma. Mentira, él sí compró una casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán. Le pedí pruebas de sus dichos, no las mostró, lo invité a debatir en radio, no se presentó, prefirió exhibir fotos mías de hace años como una estrategia de acoso.
¿Qué banco le dio el crédito, senador? ¿Cuánto paga al mes? ¿Quién le hizo ese préstamo? ¿Cuál fue el enganche? Son preguntas básicas de transparencia. Pero Noroña calla. Hace apenas cuatro años decía que no tenía dinero ni para comprar una casa.
Hoy vive en una de 12 millones de pesos. Noroña presume pueblo, pero vive en la opulencia.Exige transparencia, pero va de preguntas. Hablaré austeridad mientras te enriquezco. Noroña no es un servidor público, es una persona que mide.