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ESTADOS UNIDOS.- Yoenis Céspedes llegó el lunes a los entrenamientos primaverales de la misma manera en que su bate ha permanecido durante buena parte de las últimas dos temporadas: En silencio.

El jardinero de los Mets de Nueva York se refugió en su camerino mientras los reporteros se le acercaban antes del primer entrenamiento de equipo completo y dijo: “Ni hoy, ni mañana, ni en todo el año”, cuando se le preguntó si hablaría.

El cubano, dos veces invitado al Juego de Estrellas, negó que sentir obligación alguna de hablar con la prensa. “Porque no quiero”, explicó.

Cuando se le inquirió si hablaría con sus admiradores, respondió: “Con mis fanáticos, tal vez”.

Céspedes les dio la espalda a los reporteros, se roció loción, dejó la botella en el casillero, prácticamente azotándola.

El pelotero bateó y corrió, pero no ingresó en el terreno con los jardineros cuando sonó la chicharra para que los jugadores de esa posición se dividieran en dos grupos y salieran a fildear por primera vez en los entrenamientos de pretemporada.

Durante la práctica de bateo ante el relevista Michael Wacha, Céspedes conectó una curva y la depositó apenas a la izquierda del poste de foul en el jardín izquierdo _ un tablazo con distancia de cuadrangular _ en su mejor swing de la sesión.