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ESTADOS UNIDOS.- La candidatura de Nueva York a organizar los juegos olímpicos del 2012 en un barrio de rieles de trenes y edificios industriales no prosperó, pero el imponente proyecto de Hudson Yards que surgió en su lugar conserva ambiciones de proporciones olímpicas.

Tras cinco años de obras, emerge en el West Side de Manhattan una mini-ciudad en donde pudo haber habido un estadio olímpico y otro para partidos de fútbol americano.

El proyecto, que incluirá un hotel, una escuela, un centro comercial, restaurantes, plazas públicas y un rascacielos más alto que el Empire State, transformará lo que supo ser un zona industrial olvidada de Manhattan en un destino comparable al Rockefeller Center.

Se espera asimismo que el complejo para artes escénicas que se está construyendo, llamado The Shed, sea también un importante referente cultural de la ciudad.

El edificio de cuatro pisos, que está muy avanzado, cuenta con una maravilla mecánica: un gigantesco caparazón que puede ser desplazado para convertir una plaza al aire libre adyacente en un salón climatizado con techos de 36 metros (120 pies).

El caparazón es de hierro, con paneles traslúcidos, y reposa sobre ruedas gigantescas que se desplazan sobre rieles y transforman la plaza en el salón McCourt, en homenaje a Frank McCourt Jr., quien donó 45 millones de dólares para el proyecto. El caparazón se despliega en tan solo cinco minutos.