Foto: Twitter.
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CHIHUAHUA.- Ayúdenos a salvar nuestro México” de los cárteles que lo tienen secuestrado y que buscan generar violencia y terror entre los mexicanos, le pidió la comunidad LeBaron en un grito de auxilio de paz y libertad al Gobierno federal, a nombre de todas las madres del país.

La petición fue presentada al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, por la familia de Rhonita Miller, de 30 años de edad, quien el pasado 4 de noviembre murió incinerada junto a cuatro de sus siete hijos, en el ataque contra 17 niños y mujeres, nueve de los cuales perdieron la vida.

Adrián LeBaron, padre de la mujer mexicoestadounidense, compartió con El Diario de Juárez la petición, escrita por una de sus hijas, principalmente para los niños y las madres de México que su familia le hizo al funcionario encargado de la seguridad en el país, quien además es originario de Bavispe, Sonora, el municipio en el que vivían las víctimas.

“¿De qué sirven todos ustedes, nuestros funcionarios electos, nuestra fuerza policial, nuestras fuerzas armadas si ante esta realidad devastadora incluso pueden considerar la idea de que fue un accidente?”, reclamaron, ya que se les llegó a decir que estas mujeres y niños estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Además de Rhonita y sus hijos Howard Jacob, de 12 años; Krystal, de 10 y las gemelas Titus y Tiana de ocho meses, también murieron en la emboscada, pero a kilómetros de distancia, Christina Marie Langford Johonson, de 29 años, y Dawna Ray Langford, de 43, además de sus hijos Trevor Harvey y Rogan Jay, de 11 y dos años de edad.

“Las madres de México deberían poder decirles a sus hijos que están a salvo”, “Les pregunto qué ha sido de nuestro México si una mujer puede salir de su casa en una mañana normal, a plena luz del día y ser asesinada a tiros y quemada con sus cuatro hijos a seis kilómetros de su casa, qué ha sido de nuestro México si dos mujeres conduciendo solas con sus 10 hijos pueden ser abatidos a tiros”, cuestionó la familia a las autoridades.

Destacaron que los cárteles ignoraron la inocencia de los niños, y quemaron sus cuerpos.