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ESPAÑA.- Buscaban un breve descanso en la playa para escapar del invierno. En cambio, cientos de vacacionistas, principalmente del norte de Europa, fueron colocados en un aislamiento de dos semanas como resultado del brote del nuevo tipo de coronavirus.

Los vacacionistas en Tenerife, uno de los destinos turísticos más populares de las Islas Canarias, sólo podrán echarse un chapuzón ocasional en una de las muchas albercas del hotel de cuatro estrellas que ha sido denominado en broma como una “prisión de lujo”.

Habrá mucho tiempo para ver series de televisión o leer algunos libros. Por supuesto que todo eso forma parte de una experiencia vacacional, pero no es lo que los huéspedes tenían en mente cuando decidieron visitar el archipiélago que está más cerca de la costa noroeste de África que de España.

Se aconsejó no tener un contacto físico cercano por temores a contagios, luego de que el virus que se originó en China llegó a las Islas Canarias esta semana vía Italia.

“La situación está mejorando. Hoy reabrieron el restaurante. Podemos circular libremente, tomar el sol. Pero no podemos salir del hotel”, comentó Paolo Martelli, jubilado de 89 años procedente de Milán, que se hospeda en el hotel H10 Costa Adeje Palace con su esposa, Laura.

“Hay un sentimiento general de que estamos en una prisión de lujo”, dijo el italiano, quien agregó que teme perder su vuelo de regreso a casa programado para el próximo sábado. “Lo peor es la incertidumbre de no saber lo que van a hacer con nosotros”.

Las autoridades de Tenerife dijeron el miércoles que 106 de los 723 huéspedes en el destino podrían ser liberados en las próximas horas porque no tuvieron un contacto directo con los cuatro viajeros que dieron positivo a la enfermedad COVID-19.

Los infectados son: un médico de la región del norte de Italia, donde un grupo del virus ha provocado cientos de infecciones, su esposa y dos integrantes más del grupo de 10 italianos que vacacionaban juntos en Tenerife.