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VENEZUELA.- No pasó mucho tiempo para que la familia de Daniel Márquez se apareciera en la estación de policía, donde el hombre estaba detenido desde hace casi un año, cuando las nubes de humo negro comenzaron a fluir desde el edificio.

Ante las advertencias de los guardias, que los forzaron a salir del lugar, los familiares del detenido debieron observar con horror desde lejos cómo las llamas crecían rápidamente.

Un día más tarde, la familia de Márquez llevó los restos ennegrecidos a su casa en un simple ataúd de madera. La desesperación de los familiares es tan grande como las preguntas que rodean el incendio ocurrido en la comandancia general de la policía del estado central de Carabobo donde fallecieron 68 personas.

“El no merecía morir así“, afirmó Sorangel Gutiérrez, cuñada de Márquez, mientras los parientes lloraban delante del ataúd.

Diferentes versiones de lo que pasó en los calabozos de la comisaría surgieron el jueves entre parientes y activistas de derechos humanos en medio de un silencio ensordecedor de los funcionarios que todavía tienen que proporcionar una versión completa.

Carlos Nieto, director de la organización humanitaria Una Ventana a la Libertad, que defiende los derechos humanos de los presos, dijo a The Associated Press que el incendio lo “provocan los reclusos” al prenderle fuego a los colchones porque querían forzar a las autoridades a que “les abrieran la celda y pudieran escaparse”.