AP Foto/Natacha Pisarenko
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ARGENTINA.- Jorge Waisman sentía que la cuarentena que cumplía en su domicilio se volvía insoportable y se preguntó qué podía hacer de utilidad contra el nuevo coronavirus. Ahora es uno de cientos de voluntarios que realiza máscaras de protección facial en 3D para donar a hospitales de Argentina.

Con cuatro impresoras instaladas en una suerte de taller montado en su domicilio de Buenos Aires, donde desde hace tiempo se dedica a este hobby, Waisman elabora casi sin respiro estas máscaras que ayudan a reforzar la higiene y protección de los sanitarios de los hospitales públicos al cubrirles enteramente los rostros, que a su vez van cubiertos con barbijos.

“Mi energía la canalicé en esto; cómo puedo ser útil estando encerrado”, dijo a The Associated Press el hombre, de 52 años, quien trabaja como operador de control en un canal de televisión.

El germen de lo que hoy es una aceitada cadena de elaboración y distribución de máscaras comenzó hace una semana, cuando en medio de la cuarentena que rige en Argentina, Waisman y otras 70 personas armaron en Facebook un grupo que se preguntaba cómo sacar partido de su aislamiento brindando esta ayuda que llega a 20 hospitales públicos.

Una treintena de ellos, fanáticos de la impresión en 3D, se dedica a elaborar las máscaras con insumos que otros consiguen, mientras que hay varios que reparten el material terminado.

Los anónimos voluntarios provienen del colectivo “Imprimiendo ayuda 3D”, que han realizado con anterioridad trabajos solidarios como prótesis para niños sin manos.

En un primer momento surgió un pedido de máscaras por parte de un hospital y luego se sumaron las autoridades de un municipio. La voz siguió corriendo y el proceso de elaboración “empezó a escalar de una forma increíble”, explicó Waisman.