Foto: AP/Kin Cheung, Archivo
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ESTADOS UNIDOS.- Frente a las exigencias de empresas y a los temores de que una guerra comercial esté amenazando la economía de Estados Unidos, el gobierno del presidente Donald Trump aplazó el martes la aplicación de la mayoría de los aranceles que tenía previsto imponer a productos chinos y canceló otros.

El anuncio hecho por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos tranquilizó a Wall Street y las tiendas minoristas, cuyos temores habían aumentado ante la posibilidad de que los nuevos aranceles les estropearan sus ventas de fin de año.

El gobierno estadounidense asegura que aún tiene previsto aplicar aranceles de 10% a importaciones chinas por 300.000 millones de dólares, ampliando los impuestos a casi todas las mercancías enviadas por China a Estados Unidos, en una disputa derivada de las políticas comerciales intimidatorias de Beijing.

Sin embargo, ante las exigencias de los minoristas y otras empresas, la oficina comercial del presidente Donald Trump dijo que aplazaría hasta el 15 de diciembre la aplicación de los aranceles a casi 60% de las importaciones señaladas, prevista para iniciar el 1 de septiembre. Entre las mercancías que se benefician de este aplazamiento de tres meses y medio se cuentan artículos de alto consumo como celulares, computadoras portátiles, consolas de videojuegos, algunos juguetes, monitores para computadora, zapatos y ropa.

Asimismo, el gobierno retiró otras mercancías de la lista de productos a los que se aplicarían aranceles, en una decisión basada en lo que describió como “factores de salud, seguridad, seguridad nacional y otros”.