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CIUDAD DE MÉXICO.- Una de las grandes atracciones del Museo Field de Historia Natural de Chicago, es la piel (y bajo ella, el cráneo) de los felinos que aterrorizaron a los obreros que construían la línea férrea de Kenya a Uganda a finales del siglo XIX. Si te gusta el cine sabrás que la historia -con algunos adornos 'Hollywoodenses'- se recreó en la película 'Los demonios de la noche', protagonizada por Michael Douglas y Val Kilmer.
La historia real fue la siguiente. En marzo de 1898, mientras se construía el puente sobre el río Tsavo (Kenia), una pareja de leones macho sin manada empezó a atacar por la noche las tiendas donde dormían los trabajadores. Era una sorprendente acción coordinada de los dos leones: vigilaban el campamento y esperaban el mejor momento, justo bien entrada la noche y mientras los hombres dormían, cuando entraban, rasgaban la tela de las tiendas elegidas y atacaban y devoraban a sus víctimas. De nada sirvieron las empalizadas, cercados, vallas de espino o las hogueras que ardían por las noches para impedir su acecho. El miedo caló entre los trabajadores y muchos huyeron, paralizando las obras del puente dirigidas por el teniente coronel John Henry Patterson. El ingeniero militar británico instaló trampas por los alrededores y pasaba las noches en la copa de los árboles intentando, en vano, cazarlos. El 9 de diciembre abatió al primero y veinte días más tarde, el segundo. Según el mismo Patterson los leones habrían matado a 135 personas, aunque estimaciones recientes basadas en los marcadores isotópicos del cráneo de los leones parecen reducir su número a 35.

¿Qué llevó a dos leones machos a cazar juntos y solos, fuera de una manada? ¿Por qué acecharon y mataron a seres humanos de manera sistemática? Los biólogos han propuesto diferentes hipótesis para dar respuesta a esta última: desde la peste bovina de 1898 que dejó a los leones sin su presa habitual, a encontrar hombres muertos en el río Tsavo -por ahí pasaban las caravanas de esclavos a Zanzíbar-, pasando por las cremaciones rituales apresuradas de los obreros hindúes fallecidos, que atrajeron a los dos leones.
Por desgracia, ninguna de estas explicaciones dan cuenta de los sucedido en el río Tsavo, que revela un comportamiento animal totalmente inexplicable: durante diez meses dos leones solitarios aterrorizaron a centenares de trabajadores, a los que cazaban por la noche dentro de sus tiendas. Ni trampas, ni fuegos, ni espinos pudieron detenerlos: únicamente dos cartuchos del calibre 303 disparados por un fusil Lee-Enfield.

Con infromación de Muy Interesante