De nuevo son los estudiantes los grandes perdedores por el paro magisterial. Los actores del conflicto magisterial en Michoacán tienden a remitir el tema a una discusión que tiene mucho que ver con una visión primitiva de la política, y también a una lucha y defensa de posiciones.

Quienes menos cuentan son los estudiantes. Son los que van acumulando rezagos sin que puedan recuperarse; entran en un círculo vicioso y pudiera ser hasta perverso.

A lo largo de muchos años hemos visto cómo la CNTE y diferentes gobiernos se la han pasado “resolviendo” sus problemas sólo de manera coyuntural. Después de confrontaciones, algunas de ellas profundamente desgastantes y de alto riesgo, llegan a “arreglos” que en muchos casos pueden ser, paradójicamente, el inicio de futuros conflictos.

El Gobierno, tanto el federal como los estatales, busca resolver a como dé lugar los problemas. Muchas veces ni cuenta se dan de lo que firman con tal de acabar con el conflicto. Ofrecen y ponen su mejor cara a sabiendas de que en un año podrían volver a vivir exactamente lo mismo.

Ésta es una historia muy conocida en la CNTE y saben muy bien qué hacer con ella. Entienden los tiempos y han desarrollado lo que llaman “estrategias de lucha” efectivas y mediáticas que logran captar la atención pública.

Cada determinado tiempo se presentan situaciones similares y se hace y dice lo mismo. La CNTE sigue siendo la misma en su estructura y en sus formas, sus dirigencias, por lo general, duran mucho tiempo, en tanto que los gobiernos cambian cada seis años y en la mayoría de los casos todos terminan por enfrentar más o menos lo mismo.

En algunos estados los gobernadores saben que tarde que temprano van a tener a la CNTE a las puertas de sus oficinas. Oaxaca es la prueba más acabada de ello. Cada determinado tiempo sus calles y su plaza central son tomadas por maestros, simpatizantes y vendedores simpatizantes.

No se soslaya que en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, por mencionar estados en donde la CNTE tiene una presencia importante, se vive bajo condiciones brutalmente adversas. Esto ayuda a que en estas entidades se desarrollen escenarios de protesta y en muchos casos de apoyo e identidad con la presencia y demandas de la Coordinadora.

Lo que se está viviendo en Michoacán no es diferente de lo que ya se ha presentado en otras ocasiones. La diferencia está en que se llegó a creer que la relación que en campaña estableció López Obrador con la Coordinadora, las cosas tendrían otras formas de hacerse, lo que no significaba que se inhibieran sus demandas, las cuales traen en su agenda.

Las soluciones que se han encontrado en otras ocasiones han dejado, por lo general, vacíos. Si bien las condiciones del país van cambiando y, por lo tanto, las demandas de los maestros también cambian, lo cierto es que no se han encontrado mecanismos de interlocución que permitan atender las cosas antes de que estallen.

Está claro que en muchas ocasiones pareciera que de lo que se trata es de que los conflictos estallen más que intentar evitarse, particularmente por parte de la CNTE.

En Michoacán se presentan muchas variables al mismo tiempo. Entre el Presidente y el gobernador Silvano Aureoles hay una clara distancia, se lo decíamos ayer, la cual se acentuó con lo que dijo el mandatario en el sentido de que el gobernador andaba en Europa y que por ello no atendió la demanda de la CNTE. Cierto o no, esta opinión no ayudó mucho al diálogo que se presumía habría anoche entre todas las partes del conflicto.

La CNTE no va a cambiar con un gobierno u otro. Lo que pasa es una alerta para López Obrador, porque quizá pensó que esto con él en la Presidencia no pasaría.

RESQUICIOS.

EU deportó al primer migrante por considerar que no tiene méritos para quedarse en el país. No le importó que fuera hondureño, lo que hizo fue enviarlo, o depositarlo como usted quiera, a nuestro país; esto apenas comienza.