No se ve forma alguna en que se destraben las abiertas diferencias entre el Presidente y un amplio sector de la comunidad científica e intelectual.

No hay día en que no haya escarceos y no hay cómo pueda surgir algún tipo de entendimiento. El desplegado de 650 personas, bajo el título de #estotienequeparar, ha elevado aún más el debate y la evidente bronca.

El Presidente respondió como se esperaba. Las críticas que ha hecho desde hace tiempo a algunos personajes firmantes del comunicado se vinieron a ratificar. No hay entendimiento y no creemos que en los próximos años lo vaya a haber.

López Obrador plantea que es bueno que se debatan estos temas, no hay duda de ello, el gran asunto es que no hay plataforma alguna para hacerlo. El Presidente ha colocado en definitiva en la agenda el pasado, y si en algún momento se pensó que podría darse una suerte de borrón y cuenta nueva en función de estos años vividos, es evidente que no va a pasar.

El pasado es la agenda y el objetivo del presente. La idea de que hay que ver para adelante por todas las tareas que tenemos enfrente solamente duró el tiempo de campaña. Quien se ha encargado de hacerlo y de imbuir un ánimo en el imaginario colectivo para ello ha sido el propio Presidente.

Sus razones tendrá, lo que queda claro es que el inquietante tema de la polarización no es un asunto que le importe ni que merezca su atención, si había alguna duda en una de las mañaneras de la semana pasada lo dejó claro.

Todo indica que éste es un asunto que no se va a destrabar y no va a tener salida alguna, más vale que entendamos que los espacios se van a cerrar y que en esta materia no habrá entendimiento alguno, porque estamos ante posiciones que poco a poco han ido llevando al terreno de lo irreconciliable.

Los discursos presidenciales están llevando a divisiones que hoy se empiezan a vislumbrar, pero que en el mediano plazo pudieran ser de consecuencias incontrolables.

En algunas de sus vertientes, el país se anda dividiendo sin que haya la más mínima voluntad para debatir y tratar de que prevalezcan los entendimientos básicos. Los signos van apareciendo de manera clara en la gobernabilidad, es cuestión de atender lo que está sucediendo en algunos estados del país.

Se están generando diversos conflictos, algunos por la gobernabilidad que impone el Presidente y muchos otros también, porque hay que reconocer que los cambios que está proponiendo el tabasqueño efectivamente están afectando a ciertos sectores.

Existe una delgada línea que no queda claro dónde empieza la afectación de intereses económicos y dónde empiezan los terrenos en que se manifiesta la oposición al proyecto de gobierno; algo de esto podría derivarse del multicitado documento de los 650.

Nadie pide que la relación entre la comunidad científica, intelectual y académica y el Gobierno sea tersa y menos que esté determinada por algún tipo de sometimiento. No tiene sentido porque ambas partes tienen funciones y objetivos diferentes y su autonomía y libertad son su signo. De lo que se trata es que haya entendimiento básico sin perder de vista que de alguna u otra forma son dependientes para lo más importante, la gobernabilidad y construcción del país bajo diferentes formas en el cómo hacerlo.

El Presidente no es el único actor en todo esto por más que se lleve los reflectores. No somos de la idea de que sea el mandatario más criticado en 100 años, no hay manera de tener un referente. Lo que es un hecho es que nadie se ha guardado nada, lo que incluye a las mañaneras y a quienes entre el desprecio y la crítica arremeten contra el mandatario.

No se ve que vayamos a entrar a los terrenos de los argumentos para debatir. Tampoco vemos que la bronca más que cantada vaya a detenerse, más bien se va a poner más ruda.

RESQUICIOS.

La libertad de expresión es un derecho relativo, no absoluto. No todo entra en los terrenos de la censura, existen muchos mecanismos paralelos para coartarla e intimidar.