La CIDH asegura que en México existe una grave crisis en materia de derechos humanos y que es generalizada. Para ello parte de su informe “preliminar”, a partir de su visita, a lo cual se suman los muchos otros reportes sobre el país, entre ellos el del grupo de especialistas que trabaja en el caso de los 43 normalistas desaparecidos.

Es evidente que las conclusiones de la CIDH molestaron al gobierno, la inconformidad se manifestó en Gobernación, la cancillería y la representación mexicana en la OEA. La argumentación está en que la CIDH estuvo sólo cinco días en el país y que en ese periodo es imposible conocer lo que pasa en todo México.

En sentido estricto el gobierno podría tener razón bajo el argumento de la brevedad de la visita. Lo que pasa es que la CIDH no se basa sólo en lo que se puede ver en cinco días, sino también en trabajos hechos por ONG, universidades y organismos internacionales.

Las conclusiones de la CIDH no son ligeras, tienen que ver con hechos consistentes en materia de violación de derechos humanos.

No se puede hablar de respeto a los derechos humanos cuando el sistema de impartición de justicia está marcado por la discrecionalidad y la corrupción. La actitud de los ciudadanos define lo que pasa, ante una situación extrema que tenga que ver con la justicia por lo general se opta por el silencio porque nadie mejor que nosotros sabe lo que puede enfrentar.

Se entiende que la autoridad no va a ser de ayuda y que la delegación y el MP pueden ser ocasión de ir a la dimensión desconocida.

¿Alguien puede decir lo contrario? ¿No es la impartición de justicia un aspecto medular y vital en el respeto y la garantía de los derechos humanos? ¿Se puede negar lo expresado por la CIDH cuando a pesar de que en algunos casos se agudiza el problema en lo general el país tiene adversidades en ésta y otras materias que nos afectan a todos por igual? ¿Cuál es el justo medio para analizar y así poder superar lo que pasa?

El gobierno no debe tomar la cosas como si existiera la intención de atacarlo. Lo que pasa está a la vista junto con los escenarios que son también favorables. ¿No valdría la pena mejor tomarse la muy amarga pastilla, como dice Ernesto López Portillo, asumir lo que pasa y tratar de cambiar el orden de lo que vivimos?

[-] RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

No va a bastar con la firma del TPP. Si no hay cambios en la producción para generar empleos y si no aprendimos del TLC nos vamos a meter en un gran problema: Luis Foncerrada, director del CEESP.

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