México está por iniciar el proceso electoral más complejo de toda su historia contemporánea, sumado que el presupuesto proporcionado al Instituto Nacional Electoral (INE) es el más austero que ha tenido, más la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del COVID19 que está terminando de sumergir a la economía mexicana en su más profunda crisis; teniendo en cuenta este escenario, ya se empiezan a presentar algunas muy relevantes complicaciones para todos los partidos políticos, tanto en los registrados antes, como en los de nueva creación.

Es importante no pasar por alto que la avasalladora elección de la que salió triunfante Andrés Manuel López Obrador tuvo como principal agente comunicativo el humor social del electorado, que en su generalidad presentaba hartazgo hacia la corrupción de la Presidencia de la República y su gabinete. Ahora, rumbo a las elecciones de 2021 ese humor se está transfigurando hacia la desesperación, con fuertes rasgos depresivos, con lo que de continuar así, elevándose a niveles críticos, esto pudiera dar espacio en algunas regiones para las revueltas sociales o movimientos subversivos.

Como si fuera poco, todos los partidos políticos de México están inmersos en una urgente necesidad de organizarse estructuralmente hacia los comicios de 2021, en los que están en juego 21 mil 368 cargos de elección popular, que van desde candidatos a gobernador hasta presidentes municipales acompañados de sus cabildos. Por indicar tan solo tres de las complicaciones –de las muchas- que están teniendo las dirigencias nacionales, estatales y municipales de todos los partidos políticos, son las siguientes:

Presidente y candidato

Trascienda o no al círculo cercano del presidente nacional, estatal o municipal, que él o ella tiene intenciones de ser candidato propietario o plurinominal, sin duda eso ya es un fuerte factor que le está complicando a ese líder del partido para mover las piezas correctamente para conseguir un triunfo electoral bajo su encomienda y sin vulnerar otras candidaturas.

Estructuras comprometidas

En este momento ya todas las estructuras están comprometidas de alguna forma, o fueron adquiridas por otro partido político, o su líder ya está trabajando para otros intereses contrarios al plan de su dirigencia partidista, o sus integrantes se sienten traicionados por la marca partido que los formó. En síntesis, ya no es confiable ninguna estructura, ni garantía de triunfo en las urnas.

Casilleros muy caros

Todo lo anterior se debe poner en consideración para arrancar con la formación de la estructura de representantes de casillas que cuidará la elección en el día de la votación, por consiguiente, ya no bastará con empezarles a pagar la típica cantidad desde meses atrás del “Día D”, ahora será muy caro para mantenerlos –que resistan- dentro de los casilleros de ese partido político.

Como se podrá apreciar, estas complicaciones que ya están teniendo todos los partidos políticos harán que sea más difícil la selección de sus candidatos, que se haga más complejo el proceso electoral, así como casi imposible alcanzar un triunfo holgado en el día de las elecciones. ¿Y tú, qué opinas? www.daviddorantes.com