FOTO: Posta- Saúl García
FOTO: Posta- Saúl García

La tenue línea divisoria entre lo correcto e incorrecto no la distinguió el periódico El Universal el pasado viernes 12 de octubre del 2018, la política puede estar inmersa en la más grande de las batallas campales, cuyo escenario de guerra son las redes sociales, pero los medios tradicionales si quieren conservar el respeto y la credibilidad, deberán ajustar sus líneas editoriales a lo más sencillo, la sensibilidad.

Poco a poco el desencanto se irá apoderando de los más de 30 millones de votantes, para que esto suceda no es necesario “ayudar” con notas amarillistas que invaden la vida privada pero que además, producen el efecto contrario al que se pretende, pues la solidaridad es con la parte afectada y si es mujer o niño, la respuesta es contundente en esa zona del cerebro que almacena el inconsciente.

Todos somos padres, hermanos o hijos, es por ello que resulta increíble buscar la nota en lo más querido por todos, que son las mujeres y los niños, hacerlo resulta suicida tanto en redes como en medios tradicionales.

Hoy los intolerantes de la derecha confunden los argumentos basándose en el trato que en las redes se le dio a la familia de Enrique peña Nieto, pero se olvidan que el único responsable de ello fue el propio Presidente de la República quien expuso a su esposa al utilizarla para defender lo indefendible, la adquisición de la hoy ya famosa Casa Blanca.

Lo mismo sucedió con su hija, ya mayor de edad, quien se atrevió a subir en redes sociales comentarios denigrantes para los críticos de su padre.

Pero la gota que derramó el vaso, fue la proclividad para aparecer en las famosas revistas del corazón, esas que les dan a los políticos de moda, la oportunidad de mostrar al mundo su riqueza, sus prendas de marca y diseñador, pero además, sus ansias locas de sentirse parte de la realeza europea.

Por ello líneas atrás, escribí sobre el desencanto que sufrirán algunos, no todos, pues aun dentro de la cuarta transformación hay quienes aspiran a formar parte las elites que pueblo despreció en julio pasado, cuestión de ver la última portada de la Revista Hola en la que lo de menos es que aparezcan los novios de la boda Fifí.

Los asesores también se equivocan, lo que a simple vista fue un acierto, la inasistencia de Andrés Manuel al último informe de Enrique, se vino abajo cuando no hubo uno solo de los asesores que le dijera que asistir a esa boda le aportaría gran desencanto social al Presidente de los pobres.

Vamos ni siquiera la esposa del Presidente electo pudo hacer nada parta evitar esa exhibición innecesaria e incongruente, porque para nadie es creíble que él no sabía el tamaño de los excesos.

Peor aún si lo ignoraba, pues estaríamos en un escenario en el que todavía no llega a Palacio Nacional y su equipo ya comienza a esconderle la información trascendente, triste escenario en el que los políticos con poder, aceptan la síntesis diaria de la información recortada a modo.

Los temas importantes para la llegada del nuevo gobierno, se pierden en la forma de criticar trivialidades, importante es la gran realidad del hundimiento de las pistas en el nuevo aeropuerto en construcción, pero flaco favor le hace al país, el próximo secretario de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes al montar un show mediático en las cercanías de la construcción, más cuando exhibe la pobreza de argumentos al azuzar a los inconformes.

El capricho del aeropuerto más grande del mundo, se viene abajo solo, con la sola decisión de concesionarlo, no es necesaria pues una consulta abierta para quienes no sabemos del tema, que sean los inversionistas los que corran el riesgo, pero que no se usen los recursos de los afores para financiar un proyecto que puede, sí, puede resultar fallido.

Habiendo tantos temas de interés nacional a futuro, no entiendo cómo pueden los medios tradicionales cometer un error de esa naturaleza, aunque ya El Universal haya borrado de sus archivos la nota.

Desde aquí nos solidarizamos con el reclamo de una madre de familia, que hoy es la esposa del Presidente electo, pero que puede ser cualquiera de nuestros seres queridos: #ConLosNiñosNO