Puedo sentirlo. Sé que mi cara se está poniendo roja color tomate mientras siento mi sangre burbujear del coraje mientras escucho su argumento. ¿Por qué es tan difícil que entienda lo que estoy explicando? Le dí los argumentos correctos, me tomo el tiempo de explicar y aun así le cuesta tanto entender lo que estoy expresando, como si habláramos diferente idioma o hubiéramos nacido en diferente planeta.

Si eres igual de apasionado(a), o dirían algunos “ganchado(a)” como yo, podrías identificarte con este combo de sentimientos y pensamientos. No fue, ni será, la primera vez que expreso mi punto de vista de alguna situación actual con algún familiar, amigo o conocido y que no compartan mis argumentos. No puedo evitar pensar en qué es lo que más me molesta de que no entiendan mi postura, y porque me cuesta tanto empatizar con otras formas de ver la situación. ¿Será que nuestros argumentos nacen de distintas realidades y contextos?

El 2020 llegó como si fuera un tren cargado de situaciones complejas en los aspectos sociales, ambientales, políticos y económicos. Por supuesto que cada una de estas situaciones viene con diferentes caras de la moneda, y aún más en un mundo en el que todos podemos generar contenido e información. Todo esto aumenta con la cantidad de medios de comunicación y el exceso de información que consumimos a diario. A veces esto puede crear mucha confusión y es difícil generar una nuestra propia opinión.

Pienso que todo lo sucedido en los últimos meses ha abierto nuevos espacios de diálogo y canales de conversación, desde un evento con un panel de expertos, hasta los chats de Whatsapp y la sobre mesa en la comida familiar. Como es de esperarse, se comparten distintos puntos de vista, argumentos y formas de atender una situación particular.

Tomo como buena señal el pasar por conversación “incómodas” o complejas ya que este punto es necesario para poder pasar a la construcción de soluciones y la colaboración.

Como joven millenial, con corazón de activista, pienso que estos últimos meses he pasado por varias de estas conversaciones y he generado mi propio “paquete de esenciales” para estos diálogos que busco tengan el objetivo de construir en todos los sentidos.

El paquete de esenciales contiene tres herramientas. La primera es la información y la formación, pienso que para tener una opinión bien fundamentada hay que leer, informarnos, tener un poco de curiosidad e ir más de ella, de nuestro feed de Instagram y Twitter. Buscar datos de fuentes confiables, evitar las fakes news y escuchar a los expertos del tema que pueden nutrir nuestros puntos de vista.

Segundo, es importante saber que podemos cambiar de opinión. En este mundo donde todos nos ponemos etiquetas y disfrutamos el categorizarnos, a veces pensamos que no es válido razonar una situación y cambiar de parecer. Se vale coincidir en algunos puntos, se vale cambiar de punto de vista, ya que no todos los conceptos o posturas son completamente antagónicas o mutuamente excluyentes. En una conversación con diferentes puntos de vista se vale coincidir en ciertos argumentos y pienso que este el primer paso para una colaboración, el terreno en común.

Tercero, y mi mayor descubrimiento, hay que detectar el origen de nuestra opinión o punto de vista informado. Aunque intentemos ser los más objetivos posibles y tengamos información que sustente nuestra opinión, es inevitable que ésta se vea influenciada por nuestra “mochila”. A lo que me refiero con “mochila” es a las situaciones, experiencias, sentimientos y contextos que todos cargamos por la vida que hemos tenido y la realidad que experimentamos.

Es indispensable detectar de dónde nace también nuestra postura, ¿será que viene de experiencias pasadas, del dolor, de nuestra educación, quizá de algún privilegio? ¿será por el tipo de personas que frecuentamos? El origen no le quita validez a tu opinión, todo lo contrario el ejercicio de hacer consciente, reconocer y expresar facilita el diálogo y el sustento de tu argumento. Si todos compartimos y expresamos de dónde viene eso que expresamos con tanta fuerza y consentimiento, es más fácil escuchar y entender por qué la otra persona piensa como piensa. Además te facilita el estar abierto a otras realidades, escuchar y ser empático.

No puedo concluir esta columna sin ser congruente con lo que acabo de compartir y reconocer el origen y detectar la “mochila” de la cual escribo lo que hoy te comparto. Sinceramente, creo que escribo desde el privilegio de poder expresar mi opinión y al mismo tiempo de experiencias y conversaciones que he tenido recientemente. Si no coincides conmigo, me encantaría escuchar tu punto de vista y más que nada cual es el origen de tu opinión. ¿Lo estas notando? sin darnos cuenta querido lector, estamos ya construyendo un diálogo. Espero este paquete de esenciales te facilite conversaciones que construyen y aportan, y que sea un recordatorio de que hay que escuchar a los demás porque no todos percibimos la realidad de la misma manera.