Con todo y su gran popularidad, el Gobierno de López Obrador se ve de muchas maneras en el país. En San Luis Potosí también es el centro de conversaciones y controversias.

Una breve visita al estado nos lo vino a confirmar. Nos queda la impresión de que a mucha gente le cuesta distinguir los terrenos entre lo que está haciendo y lo que piensa de él. Mucho de lo que se dice y se cree puede tener más que ver con lo que provoca López Obrador que con lo que está haciendo.

Para algunos, el fantasma venezolano no ha desaparecido; una y otra vez se habló del tema, más con temores que con hechos que eventualmente pudieran suceder en el país.

No es fácil tratar de explicar que las cosas distan mucho de que algo así suceda; sin embargo, el tema aparece más que con razones, con concepciones ideológicas; e incluso con la distancia que pretenden colocarse ante el Presidente.

A pesar de esto se debe reconocer que grandes empresarios de la región, con quienes tuvimos oportunidad de conversar, si bien mantienen distancia, reconocen en el Presidente una serie de virtudes dignas de considerar.

Quizá lo más importante sea su genuina atención en dos grandes temas dolorosos para el país: la pobreza y la corrupción. Propietarios y altos funcionarios de bancos regionales tienen inquietudes acerca de la manera en que muchas cosas se están haciendo.

Lo que sistemáticamente aparece como constante es el hecho de que aseguran que no son escuchados por el mandatario. Tienen la razonable impresión de que el Presidente sólo trata con los hombres más poderosos del país; a los que en otro tiempo los definió como parte de la “mafia del poder”.

El mayor cuestionamiento, y diríamos el más serio, tiene que ver con la capacidad del Gobierno. Algunos creen que su gabinete es desigual, a lo que se suma uno de los asuntos de mayor importancia, desde donde se le vea, que es su esquema de comunicación.

Muchos planteamientos que nos hicieron tienen que ver más con dichos que con hechos. Un caso claro es el de la educación. Muchos lugares comunes ante algo que tiene muchos matices, los cuales no necesariamente tienen que ver con lo que se ha discutido y aprobado.

Como hace algunas semanas sucedió en Monterrey, respecto este tema, y lo que obligó a Esteban Moctezuma hacer un podcast para explicar el sentido de la Reforma Educativa, en SLP hay muchos rumores que se tienen que atacar con información, y no dejar los vacíos, los cuales terminan por llenarse con cualquier tipo de argumentos; los rumores, para un gobierno son un auténtico enemigo.

Si bien el tema de las plazas todavía tendrá que ser repasado y explicado, el resto, como la enseñanza de inglés, los contenidos escolares y la rectoría del Estado, también sigue generando dudas.

Muchos otros cuestionamientos que nos plantearon son en el fondo parte de las inevitables y saludables formas de ver al país y a la vida. Ante ello, lo que debe darse es el intercambio de opiniones; pero el ejercicio del poder parte de una decisión colectiva para que el país sea gobernado por quien ganó.

Un sector de la clase media y alta tiene en la mira al Presidente porque algunas decisiones que se han tomado les empiezan a afectar; pero también están presentes las diferencias de pensamiento.

No es fácil, ante estas complejidades, explicar y pedir reflexionar, porque no se ha logrado atemperar los ánimos. Lo que queda claro es que con quien tuvimos la oportunidad de conversar existe una disposición de participación y apoyo para el desarrollo del país sin importar quién es el Presidente.

Hay que escuchar voces como las de SLP. Pueden ser opositoras, pero saben y entienden que el país tiene que cambiar, y quien hoy está tratando de hacerlo se lo ganó, aunque a algunos no les guste.

RESQUICIOS.

Medina Mora se sumó a la lista de los detenidos y señalados de la mesa de la famosa boda. Falta Peña Nieto, que en función de lo que se ha denunciado, reiteramos, todos los caminos se dirigen hacia el remedo de hippie.