Ante el famoso Súper Martes, día en que se celebran elecciones primarias en 14 estados de la Unión Americana, Bernie Sanders está en un claro primer lugar en las encuestas para lograr la candidatura demócrata. Pero muchos están preocupados porque como Sanders es "socialista", pudiera darse el "efecto Corbyn" en noviembre: que haya una derrota aplastante, al igual que sucedió en el Reino Unido con el laborista Jeremy Corbyn. Sin embargo también es cierto que los demás candidatos demócratas en Estados Unidos, no están motivando mucho a las bases. La energía está con Sanders.

Sí, es difícil pensar que un socialista (o social-demócrata, como se auto nombra Bernie), llegue a la Casa Blanca, sobre todo tomando en cuenta que muchos demócratas moderados o indecisos pudieran preferir a Trump, o simplemente no votar, que apoyar a un personaje que ha hablado bien del régimen de los Castro en Cuba, o que pretende eliminar la posibilidad de contratar seguros privados de salud, por decir un par de ejemplos. Pero también era difícil pensar que un personaje como Trump pudiera ser siquiera candidato a la presidencia. Son tiempos distintos, por lo que es difícil predecir.

Así es que los demócratas están ante una dicotomía: pueden irse a la “segura” bloqueando a Bernie Sanders por todos los caminos posibles y legales para que Joe Biden, Pete Buttigieg o Mike Bloomberg tomen la batuta y ver si convencen a los moderados, o pueden apostarle a la energía masiva del social-demócrata para motivar a las minorías y a los jóvenes que normalmente no salen a votar. El tema es que quizá ya es un poco tarde para la primera opción. Si Bernie no gana, por la razón que sea, va a ser muy difícil que la energía de su movimiento pase a otro candidato.

APUNTE SPIRITUALIS. Es más probable que una derrota de Sanders se convierta en enojo contra el Partido Demócrata y que entonces sus seguidores opten por no votar o incluso votar por Trump, a que se vuelquen a apoyar a cualquier candidato moderado.