Sin duda la noticia de la semana fue la detención del hombre más poderoso del régimen panista en lo que se ha considerado como la Docena Trágica, esto en función de los 12 años de gobierno que compartieron Vicente Fox y Felipe Calderón.

La ambicion desmedida de esos dos sexenios por controlar el tráfico de estupefacientes, poniendo a cuota a todos los cárteles existentes mediante la creación de uno solo que denominarían según las lenguas indiscretas como Cártel México.

En efecto, todo comenzó en el sexenio de Vicente Fox cuando su gente de seguridad le informó que los ingresos producto de los cárteles no causaban impuestos y que ellos tenían la manera de controlar el Crimen Organizado, mediante la creación de un esquema gerencial manejado por uno solo de los implicados, pero para ello era necesario sacar de prisión al único capaz de esa hazaña, su nombre: Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como El Chapo.

El que estuviera recluido en la prisión más segura del país, denominada Puente Grande en el estado de Jalisco, no era problema, pues quienes le proponían el trato eran precisamente los altos mandos de la Policía Federal de México.

Esto, que solo son versiones por confirmar en el Juicio de Genaro García Luna, provocará una hecatombe en su acepción de destrucción de las antes pulcras imágenes de quienes presumían su honestidad al no tomar dinero del erario público, pero sí de las cuotas que ahora llegarían a sus manos en función de la creación del Crimen Permitido, definición que utilicé desde hace muchos años, para referirme a los policías convertidos en narcos al amparo del poder.

La primera víctima fue Vicente Fox quien duró 6 días, sí 6 días sin emitir un tweet, y lo hizo solo para recibir una andanada de respuestas que lo hicieron quedar peor, pues se atrevió a escribir: “Cuando se trata del bien del país, como el TLC (sic), felicito a AMLO por el logro.” @VicenteFoxQue

Pero sin duda habrá más, muchas más, las denuncias presentadas en México contra García Luna, incluyen los nombres como los de Marisela Morales, Felipe Calderón, Medina Mora, Irving Barrios Mojica y otros que no gozan de popularidad en los medios, pero que está comprobado se confabularon para destruir, con testigos inventados, comprados y manipulados, a fin de quitar de su camino a todo aquel que estorbara en sus fines de control no solo de los dineros resultantes del tráfico de estupefacientes, sino también de aquellos políticos que tuvieran posibilidad de crecimiento.

Las barbaridades son del todo conocidas, comenzando con aquel famoso “michoacanazo”, que pretendía abrir el camino para la llegada a la gubernatura de la hermana de Felipe Calderón, fueron tan obvios que el tiempo se encargó de mostrar el verdadero interés.

Tampoco de detuvo para incriminar a compañeros de trabajo, como aquel famoso caso del Comisionado de la Policía Federal, Javier Herrera Valles, quien presentó las pruebas suficientes y necesarias para demostrar la intervención de García Luna y compinches con el Crimen Permitido. Le costó prisión el atrevimiento pero terminó siendo absuelto.

El lamentable caso de los militares Tomas Ángeles Dauahare, Roberto Dawe, Ricardo Escorcia, Rubén Pérez, Iván Reyna y Silvio Hernández, es otro de los pendientes de esa pandilla que tomó por asalto la seguridad en el país en dos sexenios consecutivos.

Y el más cercano para los tamaulipecos sin duda fue el caso de Tomas Yarrington Ruvalcaba, ex gobernador del estado que fue incriminado en los Estados Unidos, donde todavía no ha podido ser llevado a juicio, pues las acusaciones recabadas por la justicia norteamericana se basaron en las investigaciones que llevaron a cabo Marisela Morales y Genaro García Luna, mismas que no han podido ser sostenidas como garantía por la fiscalía allá.

Lo curioso es que todos estos casos tienen en común el que los testigos protegidos que incriminaron a todos ellos son los mismos: El Pitufo, Jennifer y Mateo, los cuales tuvieron la fortuna de estar, según ellos, en el círculo de Confianza del Cartel de Sinaloa, también en el grupo de los Beltrán Leyva y desde luego como cereza del pastel en el de los Zetas.

Ni un gato negro con 7 vidas podría transitar así por tanto túnel macabro y salir con vida.

El brazo de la justicia a veces tarda en extenderse, pero no queda la menor duda que lo que viene, será un enorme EFECTO DOMINÒ.