Para entender un poco mejor la contaminación atmosférica, primeramente debemos identificar las diferentes fuentes de emisión, es decir, aquellas actividades u operaciones que emiten contaminantes hacia la atmósfera. De manera general, pudiéramos hablar principalmente sobre cuatro tipos de fuentes: las fijas, de área, móviles y naturales. En cada una de estas categorías podemos agrupar los tipos de emisores, así como los principales contaminantes que emiten.

Empecemos por las fuentes fijas. En este rubro tenemos a todas las industrias o establecimientos que generan emisiones por medio de una chimenea, pudiendo tener emisiones fugitivas y su estimación se realiza de manera individual. Estas fuentes son puntuales y se les identifica como fuentes estacionarias. Entre ellas encontramos a la industria química y del petróleo, de generación eléctrica, textil y metalúrgica, entre otras. En sus procesos utilizan varios combustibles, generando energía o vapor, por lo que los principales contaminantes que se emiten durante la combustión son los compuestos orgánicos volátiles, óxidos de carbono, de nitrógeno y de azufre.

Las fuentes de área son las que se asocian con las actividades de servicios y comercios y sus emisiones se estiman colectivamente en la mayoría de los inventarios de emisiones. Por ejemplo, los giros que se contemplan como fuentes de área son las lavanderías, consumo de solventes, panaderías, distribución y almacenamiento de gas LP, por mencionar solo algunos. Hay diferentes subcategorías que engloban las operaciones comerciales, de servicio y domésticas. Existen muchas fuentes de este tipo y muy pocas veces se tiene una contabilización exacta de estas emisiones, las cuales son de varios contaminantes, teniendo impactos diversos en la salud de la población.

En cuanto a las fuentes móviles, en esta categoría se incluyen las unidades automotores que circulan por las vialidades de la mancha urbana. Ejemplos de fuentes móviles son los aviones, ferrocarriles, tractocamiones, motocicletas, maquinaria y todas aquellas unidades con motores de combustión. Para fines prácticos, al momento de contabilizar las emisiones a la atmósfera de las fuentes móviles, se contemplan las unidades registradas en el padrón vehicular, públicas y privadas. Los principales contaminantes de estas fuentes son el monóxido de carbono, compuestos orgánicos volátiles, óxidos de nitrógeno y bióxido de azufre.

Por último, abordaremos las fuentes naturales, las cuales no se asocian con la actividad antropogénica. Éstas incluyen las emisiones biogénicas, es decir, de la vegetación (sí, las plantas también emiten contaminantes), océanos y volcanes, resuspensión de suelos y aquellas emisiones que resultan de la digestión aerobia y anaerobia de los sistemas. En este sentido, las fuentes naturales emiten principalmente compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno, impactando además en las concentraciones de material particulado.

De manera general, éstos son los grandes grupos en los que se identifican a las fuentes emisoras de contaminantes a la atmósfera. Ésta es una manera sencilla de definir las actividades que se contemplan por tipo de fuente y los contaminantes que regularmente emiten. Una vez que tenemos claros los tipos de fuentes contaminantes, el siguiente paso será contabilizar las emisiones y definir qué acciones se deben implementar para reducir las emisiones a la atmósfera, mejorando así la calidad del aire. En esta columna seguiremos comentando temas sencillos y prácticos que nos ayudarán a entender lo que sucede en materia de calidad del aire para aportar y exigir el aire limpio que todos queremos respirar.