Nunca antes el mundo había estado tan triste como hoy, desde el principio de la pandemia expertos internacionales advertían de una “tristeza colectiva” que hoy por hoy podemos confirmar, ahora la gente es más triste que antes, y bueno, es que nos encontramos viviendo en un mundo mucho más difícil del que hemos conocido, y no ha sido nuestra culpa, sino que la pandemia del COVID-19 vino a cambiar todo cómo lo conocíamos.

La crisis sanitaria provocó también una crisis económica y una crisis social, que detonaron problemas de salud mental en un porcentaje más de la población. El estrés, la ansiedad y el miedo se han propagado mucho más que el propio virus, y con esto, lamentablemente se han incrementado los suicidios.

Esta semana se registró el suicidio del actor y cantante Xavier Ortiz, quien decidió quitarse la vida tras sufrir años de depresión, además de problemas económicos y una separación sentimental. A Xavier la pandemia del Coronavirus le complicó en demasía su vida, por lo que tomó esa dura decisión.

Cuando se registra el suicidio de una figura pública, con la noticia también llegan miles de opiniones, algunas muy hirientes que quedan lastimando más a los familiares y amigos del famoso en cuestión. En el caso de Xavier ocurrió lo mismo, muchos decidieron hablar sin conocer la verdadera situación, señalar y juzgar. La realidad es que no deberíamos de opinar sobre un hecho así, lo que sí podemos hacer es estar pendiente de nuestro entorno y tratar de apoyar a los nuestros si vemos una señal de alarma.

Inevitablemente nos encontraremos con una nueva realidad, ahora con obsesión reforzamos nuestras medidas de higiene, seguimos manteniendo la sana distancia. Estamos limitados al contacto físico, no debemos dar besos, abrazos y apretones de manos. Muchos aún permanecen encerrados en casa. El mundo sigue triste.

Además de la crisis sanitaria, también se propaga una económica sin precedentes en nuestro país, sumándole los problemas psicológicos que el encierro ha ocasionado... Ante esto, muy sinceramente creo que las autoridades federales y estatales no han sido muy precisas en brindar atención psicológica efectiva a la ciudadanía.

Es urgente que las autoridades entiendan que es esencial brindarle apoyo psicológico a la gente, un apoyo personalizado y real, porque con las medidas de aislamiento social se han magnificado problemas como miedo, ansiedad, pánico, frustración y estrés. Ahora que ya se puede empezar a salir, muchos comienzan a presentar miedo, pánico o ansiedad, debido al temor de contagio de COVID-19, al convivir con los demás.

También aumentaron las manías, como por ejemplo que para algunos se ha vuelto un tema obsesivo compulsivo el lavado frecuente de manos, la utilización excesiva de gel antibacterial, el medirse la temperatura constantemente, eso es desgastante y también puede detonar ansiedad.

Es urgente que detectemos y tratemos los problemas psicológicos que se presentan, porque también los expertos auguran que los casos de suicidios por ansiedad y depresión seguirán aumentando, así que este es un tema sumamente serio.

Debemos estar mucho más alerta de quienes nos rodean, ya que a veces no miramos a nuestro alrededor. Debemos tener más empatía y si detectamos a alguien con un cuadro de depresión o ansiedad, de inmediato intentemos brindarle algún tipo de apoyo.

La depresión y la ansiedad no son una moda, mucho menos un juego, son un problema de salud que aqueja a personas de todas las edades, no se trata de solo “estar triste”, sino que es una enfermedad, que en algunos casos puede llegar a provocar hasta la muerte.

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