Bueno, como todavía la clase política anda de vacaciones, me permito tomar este espacio para una vez más, tocar temas intrascendentes como lo fue el viaje en motocicleta para concluir dos retos, uno el de haber rodado en los 48 estados de USA más Alaska y el otro el haber rodado en todas las provincias canadienses que colindan con la Unión Americana.

Resultó muy interesante comprobar una vez más el impacto de las redes sociales, pues el haber compartido todo el recorrido vía FaceBook nos dio la oportunidad, a mi moto y a mí, de comprobar que hoy por hoy no hay mejor medio de comunicación que las redes sociales.

Debo reconocer que ya la fuerza física no es la misma que antes, este viaje es el primero que hago después de cumplir los 60 años de edad y ya pesan lo suficiente como para haber estado a punto de abortar el reto principal, que es salir de casa rodando y regresar sano y salvo también rodando.

Sé que hay muchas personas que piensan que viajes tan largos en motocicleta son incomodos, sin embargo quienes disfrutamos rodar con la cara al viento no lo sentimos así, al contrario, el tiempo de introspección y la sensación de libertad nos devuelve parte de la juventud perdida.

Fueron 14 días de disfrute total, del lunes 8 al domingo 21 de julio, lo que mis ojos vieron tal vez no se vuelva a repetir, pero en esos trayectos las imágenes todas no se pueden captar en fotografía, quedarán grabadas en mi mente permanentemente, hasta que el día del juicio final toque mi puerta.

Ver la naturaleza y su fuerza, fue aliciente para seguir explorando caminos, como los que recorrió Daniel Boone en los bosques Cherokees de Kentucky, donde el exceso de agua tejía alfombras verdes que se extendían hasta elevarse en verdaderas cortinas de vida, que ocultaban el bosque pero abrigaban los árboles y hasta incluso algún poste de luz distraído de esos que van junto al camino de doble vía.

Fueron muchas millas rodadas y tres países también, desde Tamaulipas, México a Quebec, Canadá, completando en Wisconsin el reto mayor, concretamente en Milwakee, sede oficial de la fábrica de las motocicletas más famosas del mundo, las Harley Davidson.

Pero lo mejor fueron los reencuentros con viejos amigos que hicieron de la migración la ventana del éxito, esos momentos de plática y recuerdos le dieron un masaje al corazón, como bien lo expresó mi amigo Pepe Lumbreras.

Gracias hasta Luisiana a Roberto Torres y a su hijo el Güero, gracias hasta Alabama a Antonio Núñez por su ofrecimiento de refugio por la tormenta, gracias hasta Massachussets a Mónica Gallagher, tener un teléfono a la mano estando tan lejos es gratificante, gracias hasta Ontario a Pepe Medina por la estupenda velada, gracias hasta Chicago a Carmen Morquecho por la rica comida y los gratos recuerdos, gracias hasta Wisconsin a Polo Rocha, que aunque no nos pudimos ver personalmente por cuestiones de trabajo, siempre estuvimos en contacto y gracias hasta Illinois a la familia Lumbreras quienes viven en un bosque y tienen el corazón del tamaño de los árboles que los rodean.

Gracias también a todos los que me acompañaron virtualmente por medio de las redes sociales.

Y aunque uno no quiera, siempre sale a flote un tema político que comentar, entre Quebec y Ontario me enteré que la policía canadiense había detectado actividad ilegal en su país por parte de ciudadanos mexicanos, lamentable pero cierto, hoy una banda perfectamente identificada ha sido sorprendida al trasladar vía aérea a Canadá a ciudadanos mexicanos sin intenciones turísticas, sino más bien para utilizar como trampolín a ese país, para internarse ilegalmente en los Estado Unidos.

La operación es muy sencilla, en forma legal los trasladan desde la ciudad de México hasta Montreal, para después internarlos ilegalmente a USA vía los bosques de White Mountain en el estado de Vermont.

La policía canadiense ya hizo su trabajo, ahora habrá que ver si Trump amenaza con aranceles a su frontera al norte, a cambio de que ellos paguen EL MURO DE CANADÁ.