A menudo se juega con la idea de que el norte mantiene al sur del país. No deja de ser, como en casos similares en otros países, un mal estereotipo. Las condiciones económicas y de vida entre las diversas zonas de la república crean distintas formas de trabajo y desarrollo. El clima juega un papel, pero particularmente los servicios, la educación y la creación de empleos son los que terminan por hacer diferencias.

El ejercicio del poder es una de las claves para entender las diferencias. No es que se gobierne distinto en el norte que en el sur, lo que pasa es que en el norte existe el desarrollo de un sector empresarial fuerte e influyente el cual ha tenido y tiene una presencia propia y no necesariamente relacionada con el poder político, a diferencia del sureste, en donde los gobernadores tienden a moverse como se les antoja. Algo que define al sur es que en algunas ciudades sólo se vive de la burocracia y los servicios y el sector empresarial juega un papel secundario.

Sumemos que el desigual desarrollo económico y social en buena parte del sur ha provocado un alto nivel de pobreza, carencia de servicios de salud y educación, más allá del entendible rechazo al cambio. La paradoja del sur es que tiene una orografía exuberante y maravillosa.

La propuesta del Presidente al Congreso para crear tres zonas económicas especiales para impulsar el desarrollo del sur-sureste del país puede crear alternativas reales para el avance de la región.

Que Peña Nieto diga que los resultados del proyecto se verán en el mediano y el largo plazos y que es probable que no se vayan a notar en este sexenio es una mirada interesante y sensible de futuro. Miguel Carbonell decía el martes que uno de los grandes problemas de planificación es que todo se ve para el corto plazo bajo la presunta rentabilidad política.

Lo que viene es un reto mayúsculo. Lo primero es integrar al sector privado y convencerlo de las bondades del proyecto. Una parte de ese sector ha sido reacio a invertir en esta zona del país. 
Lo segundo, igual o más importante que lo primero, es la transparencia, tan cuestionada cuando se habla de obra pública. Pensar el país a mediano y largo plazos es hacerlo viable y no tratar de resolver sólo el hoy, lo que la final nos ha dejado en el mismo lugar; el sur también existe.

[-] RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

No se nos han acercado los familiares de los estudiantes normalistas, estamos atentos a cuando lo decidan: Jaime Rochín, presidente CEAV.

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