“¡Sigamos recogiendo versos!, no solo de nuestro estado sino de toda la República, el Mar siempre será inspiración divina para despertar los más bellos sentimientos humanos.”

Luchadora incansable, Sonia Martínez de Villar encontró en las Ligas Pequeñas de Béisbol la razón fundamental del Servicio Social, tuvo 7 bateadores en su “Roster”, así que acumuló toda la experiencia necesaria para saber que ese deporte forjaba el carácter y para comprender que una sociedad requiere de trabajo en equipo para lograr sus objetivos.

Su paso por la Liga Pequeña Villa del Refugio le dio no solo el mejor parque infantil de este deporte en Matamoros gracias a sus relaciones, sino que marcó la agenda de todas las madres matamorenses para vivir con sus pequeños la gloria del triunfo, las lágrimas de la derrota, la ansiedad por el uniforme, la dicha de la identidad y sobre todo, les mostró el camino para que con rifas, con kermeses y con la mano extendida, solicitaran lo necesario para los viajes deportivos, todos por igual, pues un equipo para que sea triunfador, necesita partir de un piso parejo en el que independientemente del origen social, las cualidades deportivas de los niños sean lo esencial. Cero privilegios. Todos iguales.

Artista consumada, la pintura y la poesía eran su válvula de escape, expresaba sentimientos, pero sobre todo, se convertía en mecenas de jóvenes talentos locales, pues su gusto por las bellas artes, siempre le dio la satisfacción de ver crecer a jóvenes con más talento, no cabía pues en ella, la envidia ni el egocentrismo.

De esto pueden hablar tantos pintores y poetas de ambos géneros que recibieron de ella; la palabra de aliento, el apoyo económico y la relación política.

Su Talasofilia la llevó a dejar su herencia más notable en la Atenas de Tamaulipas, su visión creó El Festival del Mar y alrededor de él, una experiencia que da identidad al Matamoros de hoy.

El Concurso Poesía al Mar, ha sido la cuna de grandes literatos que llenan de versos el espacio cultural y que hacen ver un mejor futuro para este rincón de la Patria.

Promotora de todo, cercana al pueblo, vio en Rigo Tovar y Xavier Passos la posibilidad de trascender del terruño y los apoyó desde sus inicios, ella al igual que los dos cantautores aman profundamente el lugar en el que nacieron y lo hicieron patente, en sus letras, en su legado.

Elena Poniatowska hace muchos años vino a Matamoros a presentar un libro al Teatro de la Reforma, por alguna razón Doña Sonia no pudo asistir, pero ante las compañeras periodistas de aquel entonces dejó un mensaje claro del peso de la Señora Villar: “Díganle a Sonia Martínez que le dejo mi admiración”, así lo consignó la prensa de finales del siglo pasado.

Su partida fue tranquila, de noche, viendo las estrellas que tanto pintó, pensando tal vez en las lágrimas que derramarían tantos artistas locales y todos sus hijos varones. Pero además. de todos los que compartimos con ella su atrevimiento a salirse de la comodidad para emprender la misión de apoyar un sueño, porque a fin de cuentas, todas las expresiones artísticas son un sueño hecho realidad, con colores, letras y música que incitan a revalorar los sentimientos.

No habrá despedida tumultuaria, los tiempos de pandemia lo impiden, tendremos que conformarnos con imaginar que las caracolas y la blanca arena le darán la bienvenida a alguien que le dio valor a lo que los matamorenses hemos tenido tan cerca siempre, la playa.

Imaginaremos sin duda un desfile de buenas voluntades en carros alegóricos de mil colores acompañando su cortejo fúnebre, muchos vestidos de Charro y muchas de China Poblana, deseando estar ahí, para extender la mano y decirle adiós y gracias.

Vislumbraremos en la Villa del Refugio una fila interminable de pequeños peloteros con su gorra en la mano levantándola al cielo, mientras en la gradas muchas mujeres, sus madres, estarán dando las gracias a Sonia por haberlas enseñado a hacer cosas, para darle la misma oportunidad a sus pequeños.

Conscientes estamos todos de que solo podemos enviar un abrazo virtual, un hasta luego escrito en redes sociales y una oración por su viaje final.

Descanse en Paz.

Los artistas de Matamoros recordarán siempre su segundo nombre, porque para ellos eso fue, un ser de alas de mariposa que los guio siempre en sus sueños, les mostró el camino de la expresión y les brindó la primera oportunidad, esa que tanto esperaban, Sonia se convirtió pues, en su HADA.