1. Fue el de ayer un día cargado de especulaciones acerca de la distribución de gasolina. Nos la pasamos entre largas filas de automovilistas, tratando de adquirirla y las constantes declaraciones oficiales de que no había desabasto.

Debido a la estrategia del Gobierno, en algunos estados, efectivamente, se limitó la distribución de la gasolina como estrategia para frenar el huachicoleo. En otras entidades no queda claro qué fue lo que pasó.

Pudo suceder que, en medio de rumores y temores por la presunta escasez de gasolina, hayan hecho compras de pánico y que por ello se hayan generado las largas filas de automovilistas, las cuales tuvieron en las redes, una gran presencia. Fueron virales y severamente críticas contra el gobierno.

El caos no ha parado, por más que el gobierno hable de las bondades de su estrategia contra el huachicoleo, y que asegure que hay gasolina en donde no hay. Fue un día difícil, porque al final quedó la impresión en los ciudadanos de que una cosa es lo que decía el gobierno, y otra, muy distinta, lo que estaban viviendo.

Es probable que ayer haya sido el día más difícil de López Obrador desde que es Presidente. A diferencia de otras situaciones, en este caso no tenía el control de la cosas. No se ve en este caso que esté en él cambiar la percepción; entre lo que se percibe y vive no hay mucha diferencia.

Da la impresión que no va a ser fácil que en su conferencia de prensa mañanera pueda convencernos de que todo va bien. Hoy va a ser, de nuevo, un día rudo y complicado.

2.También el de ayer fue un día profundamente interesante para la diplomacia mexicana. Como todos los años, la Cancillería convocó al cuerpo diplomático nacional acreditado en el extranjero.

En esta ocasión se da el hecho de que por primera vez estamos ante un cambio de gobierno con una perspectiva realmente distinta, en comparación con los que lo han antecedido.

El Servicio Exterior es uno de los más competentes que hay en el mundo. Ayer tuvimos oportunidad de conversar con algunos de su integrantes. No se les ve inquietos por lo que se pueda venir con el nuevo gobierno; lo que sí les inquieta son las repercusiones que puedan presentarse en su trabajo y vidas, ante los cambios económicos anunciados.

Sin embargo, entienden que esto forma parte de una estrategia económica política del nuevo gobierno. A lo que están atentos es a su trabajo. Son representantes de México las 24 horas del día y saben que en cualquier momento se puede presentar un incidente con algún connacional que se encuentre en el país en donde están acreditados.

Esto es sólo una parte de las muchas funciones que tienen que cumplir.

Lo otro de gran relevancia es informar sobre México, y reportar lo que pasa en el país en donde están acreditados, lo que les permite el armado de las relaciones bilaterales.

¿Puede haber una nueva política exterior?, peguntamos a algunos embajadores ayer en la Cancillería. La respuesta tiene una constante: no. La razón es que la política exterior es una política de Estado y tiene sus bases y principios probados, los cuales le han dado crédito y un lugar al país en el mundo.

Lo que sí puede haber son variantes, como en el caso venezolano. No es que México esté cambiando, sino que con las mismas bases de la política exterior, se plantean variantes. Hace no muchos años, en otros conflictos se diseñaron estrategias similares.

Lo que sí es un hecho, es que a Venezuela le urge una acción colectiva, porque sin duda está metida en una pesadilla.

Lo que es indudable, es que los integrantes del Servicio Exterior saben cómo dar la cara por México ante el mundo. Saben que la política exterior puede tener variantes, pero es una sola.

Saben que antes que nada, son institucionales, gobierne quien gobierne.

RESQUICIOS.

El discurso de anoche de Trump fue fundamentalmente electoral. Está reviviendo en el imaginario colectivo al enemigo. Hace dos años y medio le dio resultado, hoy, más bien lo que hay son dudas.