No se trata de adivinar el futuro, pero sí de anticipar posibles escenarios. Quienes son capaces de prospectar en sus negocios han desarrollado una visión que se adelanta al tiempo mientras sintetizan las experiencias del pasado. Así, logran trazar una planeación que anticipa momentos para trabajar en silencio, luego para proyectar logros y finalmente para hacer un balance.

La prospección aporta grandes ventajas a un negocio, sea cual sea. De entrada, ayuda a prever los momentos de mayor trabajo en el calendario laboral. Por ejemplo, quienes se dedican a los banquetes o renta de espacios para eventos encontrarán que diciembre es un mes muy saturado, mientras que, quienes trabajan en corporativos saben que diciembre es más bien un mes para cerrar proyectos.

Sin embargo la prospección no se limita a esferas laborales, sino que alcanza dimensiones políticas y sociales. Es decir, si estamos frente a situaciones que empiezan a levantar ámpula en la sociedad y que no se han atendido, podemos prospectar un recrudecimiento de la situación y reacciones más intensas. Tal es el caso del aumento del costo de los energéticos, la carga fiscal que empresas y personas llevan, o el deterioro ambiental.

Claro, prospectar es solamente una parte de la ecuación, porque la respuesta vendrá solamente cuando tomemos acción frente al problema. Así, cuánto más grande y complejo sea el esquema prospectado, más vamos a necesitar empaparnos del tema, buscar la asesoría de expertos y conciliar opiniones.

Este último punto es difícil, puesto que todos tienen una opinión distinta. Como escribí en un artículo anterior habrá ocasiones en que logremos un avance simplemente al respetar la opinión de otro, aunque esta sea opuesta a nuestras creencias. Sin embargo, habrá otros momentos, en los que será necesario construir acuerdos. Lo anterior, nos permitirá crecer como sociedad al abrirnos una perspectiva más amplia.

Creo también que prospectar es un ejercicio que se realiza al interior de cada quien. Al conocer qué situaciones familiares, de relaciones personales o laborales nos detonan ciertos estados anímicos podemos prepararnos para enfrentar con una mejor actitud cada evento.

Prospectar es un arte que llama a la inteligencia, la planeación y la autenticidad. Requiere la responsabilidad de analizar con rigor lo que ya hemos hecho y de visualizar con optimismo el futuro. Si bien exige un gran trabajo, los resultados que entrega son muy buenos, pues nos empoderan frente a una situación prevista y nos dotan de tranquilidad.

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