En el medio cultural, se le denomina arte emergente a las últimas expresiones artísticas que surgen de la sociedad y que por su valor y trascendencia, logran colocarse en el gusto de los críticos y sobre todo de las mayorías.

Muchas de estas expresiones en un principio se consideraban simples trabajos artesanales o de investigación, pero el acierto de la plástica logró que el esfuerzo se convirtiera en escuela y que los
nuevos artistas se sintieran atraídos por ellas.

Con este antecedente se piensa como una posibilidad, el extrapolar la experiencia cultural hasta los terrenos de la política.

Ante el panorama casi equitativo que brindan las encuestas, tal vez sería conveniente visualizar un poco las posibilidades de apoyo que puedan brindar, a los aspirantes a cualquier cargo, aquellos que sean designados aspirantes.

Y pongo designados, porque la tendencia común de todos los partidos es la de ungir, ya que ninguno está dispuesto a buscar en las encuestas la popularidad necesaria.

Algunos lo harán desde el centro, evitando así cuestionamientos locales, pero que en nada favorecerán a sus aspirantes, pues la falta de arraigo hará perder las escasas posibilidades de identificación con la sociedad.

Otros, preferirán el retorno de la tecnología digital, es decir, lo resolverán simple y sencillamente mediante el popular “dedazo”, buscando en el círculo íntimo las cualidades adecuadas para favorecer
algunas ambiciones.

También sin duda, veremos los acuerdos colegiados, en los que los sabios se reunirán para tomar una decisión en conjunto, actitud ésta que permitirá diluir las culpas al final de la jornada y que reconocerá los méritos de los grupos de poder regionales.

Donde se notó más la urgencia, fue sin duda en el PAN de Tamaulipas, pues aunado a la necesidad de ofertar a la ciudadanía un proceso electoral tranquilo y pacífico, se hizo necesario percibir la
fuerza de la emergencia del gobernador de ustedes.

Sí, porque la presión a la que fue sometido el proceso por la característica sin precedente del mismo, hizo que los ojos de todos estuvieran atentos a las comparsas, y aquella que reflejó una imagen
moderna y acorde, pudo ser tomada en cuenta para fortalecer el liderazgo estatal.

No existe el ánimo de antaño por fortalecer el voto útil, la estrategia del 2020 en nada se parecerá a la que antes se utilizó, y no sólo porque ahora es imperceptible la línea divisoria entra la oposición, sino
porque la política cada día interesa menos.

Es tal el desencanto por los procesos electorales, que se hace necesario buscar en la imagen fresca, la posibilidad de convencer a una sociedad civil hastiada y desganada, que ve como polarizan todo,
cuando la mayoría no se siente ni de izquierda ni de derecha.

Cuando se intuye choque de trenes del mismo color, todos, absolutamente todos los espectadores de las cercanías se hacen a un lado y se alejan del punto de encuentro, pues el vuelo de piedras,
polvo y restos de hierro. pueden llegar hasta el lugar de los ingenuos espectadores, convirtiéndolos en daño colateral.

A nivel nacional MORENA está a un paso de descarrilar su futuro, a nivel estatal el PRI está en posibilidades de rescatar algo de credibilidad, a nivel municipal ya no hay nada que hacer, pues no
surge nada nuevo en el panorama y los que lo intentan en el territorio son minimizados o perseguidos.

En estas condiciones el voto duro ya no significa nada, el partido en el poder significa menos, pues la motivación brilla por su ausencia y las posibilidades de inyectar ánimo y fuerza, dependen precisamente, de que la modernidad los alcance hasta colocar en el arrancadero, a verdaderos políticos que emerjan de LA CANTERA.

Jorge Alberto Pérez González
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