Transformar la terca realidad es una tarea epopéyica. Sin dudar de la voluntad presidencial y por más que se hable de cambios sustanciales, el asunto va para largo.

Han sido muchos años de prácticas lamentables que han colocado a la corrupción, la impunidad, la discriminación y las abiertas desigualdades sociales como forma de vida. Se han enquistado y nos han quitado la capacidad de maniobra llevándonos a los terrenos en que solamente a través de las ominosas prácticas muchas veces se puede vivir y convivir.

La tarea del Gobierno, reiteramos, es mayúscula y su compromiso aún mayor. Nos referimos a esto, debido a que no se puede pasar por alto el momento en que estamos y el reto que ha asumido el Gobierno, el cual cada vez está ante mayores exigencias, las cuales son ya su responsabilidad con todo y el pasado ominoso.

Los próximos días López Obrador cumplirá dos años en el poder. Si nos atenemos a como Peña Nieto se hizo a un lado después de las elecciones, bien podríamos decir que López Obrador lleva más de dos años dirigiendo el tránsito.

Tres recientes sucesos están colocando al Gobierno en asuntos que ya son su responsabilidad ante los cuales no tiene mucho sentido señalar al pasado.

En Tabasco llegaron las lluvias como casi todos los años. Hemos visto directamente cómo se inunda lo que incluye a Villahermosa. Los ciudadanos lo padecen y los gobernantes lo saben, lo que incluye al Presidente quien, como tabasqueño, identifica lo que regularmente sucede.

Contra su voluntad, López Obrador tuvo que tomar una muy difícil decisión. Dirigir las aguas de la presa Peñitas a las zonas más desprotegidas y pobres del estado, lo contrario hubiera sido que Villahermosa se inundara con todas las consecuencias de ello.

Lo cuestionable de la decisión es que a sabiendas de lo que pasa año con año y llevando dos años en el poder, no pudieron prever lo que se venía. La decisión fue sin duda alguna dolorosa, no es casual la confrontación entre el gobernador y el titular de la CFE.

El siguiente asunto que se nos ha cruzado estos días tiene que ver, para variar, con el afamado vocero. Sus referencias sistemáticas al pasado para explicar el presente se están diluyendo cada vez más, al tiempo que van adquiriendo menor relevancia.

Cuando no son los congeladores, es la corrupción en la venta de medicinas, con los padres de familia de niños con cáncer esperando que al menos les hagan caso. En este tema se aplica lo mismo, llevamos nueve meses con el Covid y dos años de gobierno.

La pregunta es la misma, cuál es el diagnóstico que se tenía respecto al sistema de salud, entendiendo que el Gobierno no es sin duda el responsable de la pandemia, pero lo que sí le toca es enfrentarla. Para la gobernabilidad presente del país no tiene sentido apelar al pasado ante las contingencias.

El tercer asunto tiene que ver con la violencia que se ha ido propagando particularmente entre los adolescentes en el centro de la capital. Efectivamente hay un deterioro manifiesto al que hace referencia el Presidente.

En los últimos años, la izquierda es quien ha gobernado la ciudad. Muchos funcionarios del Gobierno formaron parte de dichas gestiones, de alguna u otra manera son corresponsables y se aplica también que no queda claro el diagnóstico que tenían sobre la capital llevando después dos años ya en el poder.

La tarea para el Gobierno es, reiteramos, mayúscula. No tiene sentido gobernar anclado en el pasado. Las responsabilidades ya son del Gobierno y de nadie más.

En una semana hemos visto señalamientos en tiempos en que las responsabilidades en que la pelota ya tiene rato en su cancha.

RESQUICIOS

Luis Donaldo Colosio Riojas se va a lanzar por la candidatura a la gubernatura de NL por MC. Conversamos sobre ello y está claro lo que piensa del pasado: “Haremos alianzas con todos menos con el PRI, por las razones que todos conocen”.