Son mitos desde la edad media, pero tienen tanto peso como la Santería en el Caribe o Malverde en Sinaloa, incluso la Santa Muerte desde épocas prehispánicas, la definición de indulgencias presupone que el perdón ya ha tenido lugar: “La remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

Desde la edad media el miedo a permanecer en el Purgatorio, hizo que los fieles con familiares fallecidos comenzaron a pagar dinero por estas indulgencias para ayudar a sus seres queridos a salir lo antes posible y alcanzar una mejor vida.

Posteriormente, las indulgencias también comenzaron a ser utilizadas para saltarse algunas normas, como por ejemplo, comer carne durante la cuaresma.

Las indulgencias creadas por el Papa Leon X, condenaron a la separación de la iglesia, pues un monje alemán, consideró prudente venderlas a cambio del perdón que los pudientes buscaban, de ahí surge la indignada respuesta del Fraile Martin Lutero.

Sin embargo la Iglesia siempre ha enseñado que las indulgencias no se aplican a pecados aún no cometidos.

La Enciclopedia Católica dice: "Una indulgencia no es un permiso para pecar, ni un perdón del pecado futuro; una cosa así no podría ser concedida por poder alguno."

En conclusión solo alcanza para los que ya se cometieron y de ahí en adelante, el beneficiario de la Indulgencia estará limpio. Algo muy similar a lo que el nuevo gobierno de la Republica en México ofrece hoy a los delincuentes del pasado, pero que en realidad solo operará para los presos políticos.

La separación de la Iglesia Católica de Martin Lutero hizo que se tomaran medidas adecuadas para evitar el mal uso de este recurso, en 1567 el Papa Pío V canceló todas las concesiones de indulgencias que tuvieran que ver con estipendios u otras transacciones financieras" (Enciclopedia Católica).

La Iglesia Católica jamás ha reconocido la venta de Indulgencias, la misma Enciclopedia Católica afirma: "Es fácil ver cómo se fueron introduciendo abusos. Entre las buenas obras que podían estimularse al ponerlas como condición de una indulgencia, las donaciones tendrían naturalmente un lugar destacado. ... Es conveniente observar que en estos propósitos no hay nada esencialmente malo. Dar dinero a Dios o a los pobres es un acto encomiable y, cuando se hace por los motivos correctos, ciertamente no quedará sin recompensa."

Esta última parte de, “ciertamente no quedará sin recompensa” es el estímulo que motiva a muchos a la expiación de sus pecados, mediante actos simbólicos que ayudan a la conciencia a sentirse bien, aportando sin límite lo necesario y suficiente para lavar el pasado.

Sin embargo funciona bien para los pudientes, siempre y cuando la aportación provenga de su peculio, no necesariamente en dinero, a veces en especie da la misma satisfacción.

Muchas historias al amparo del poder se pueden escribir de aquellos que, considerándose administradores de los bienes de los demás, aportaron sin miramientos los que no les pertenece, pero que actuando de forma prudente, escondieron sus acciones para no irritar a la sociedad.

Hoy ya no es así, la presunción en Tamaulipas es tal, que las redes sociales dan cuenta puntual y al momento. a pesar de la diferencia de horario con el Vaticano, de cada acción, movimiento y expresión de quienes acuden a la Santa Sede, con la única y sola misión de alcanzar LAS INDULGENCIAS.

Jorge Alberto Pérez González

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