Si bien la migración es fenómeno del mundo, bajo la actual coyuntura es uno de los centros de referencia y atención, debido al drama de millones de familias y las repercusiones que está teniendo en los países que son receptores de la migración.

La vida en muchas comunidades se ha venido afectando y han aparecido tensiones y actitudes discriminatorias. Los gobiernos han tenido que cambiar sus políticas para tratar de responder al fenómeno al tiempo, como es el caso mexicano, que se han asumido cuestionables por las presiones de Estados Unidos.

No es casual que medios de comunicación extranjeros hayan enviado reporteros a las fronteras mexicanas, para informar sobre la dinámica, conflictos y tensiones en la zona. Por más que el tema migrante esté yendo y viniendo en la agenda nacional, no hay duda que es un escenario-problema en el país.

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Las últimas semanas varios medios internacionales han presentado reportajes que dan cuenta y evidencia de las condiciones adversas de los migrantes.

Le Monde cuestionó la semana pasada lo que definió la ausencia de atención, y en muchos casos el poco respeto para los migrantes. El diario francés pone particular énfasis en los africanos, los cuales están siendo motivo de referencia debido a la relación histórica que Francia guarda con el continente, y a la importancia que tiene esta migración en Europa.

Ven a México porque quieren saber qué se está haciendo para tener comparativos. Lo que encuentran como una constante es la presión que está ejerciendo EU en el tema.

The New York Times destacaba en su edición de ayer los muchos problemas que tienen los migrantes, derivados de las condiciones en que están, a lo que se suman las dificultades en temas de salud.

Los migrantes se encuentran en los albergues esperando que EU les conceda el asilo, lo cual en la mayoría de los casos tarda meses en tener una respuesta, la cual por lo general es negativa, particularmente para los centroamericanos.

El diario cuenta una historia que llama la atención. Resulta que un doctor cubano atiende a los migrantes en Matamoros, esperando que EU le conceda el asilo. Dairon Elisondo Rojas está esperando una nueva cita en Brownsville en el mes de febrero, la primera la tuvo el 4 de diciembre pasado.

Este caso es similar al de miles de personas que tanto en el norte como en el sur del país están buscando cruzar la línea. Cada vez hay más casos de migrantes que están optando por quedarse en México, lo que está obligando al Gobierno a diseñar una estrategia que permita crear centros de trabajo, viviendas y acceso para los niños a las escuelas.

Lo que está haciendo el gobierno de Trump es burocratizar la respuesta a las solicitudes de los migrantes y, mientras esto sucede, nuestro país está cargando con el problema. No se duda de la buena fe de las autoridades, pero lo que está pasando en los albergues y en las fronteras puede tarde que temprano derivar en una crisis que incluya problemas serios de salud, manifestaciones y abiertas protestas.

En el sur del país se está presentando un escenario que bien podríamos definir como de integración. Si algo no quieren los migrantes es regresar a sus lugares de origen, y por ello se dedican a trabajar en todos los lugares que les es permitido, lo que les da la oportunidad de mantenerse y en una de esas hasta enviar remesas a sus familias.

Da la impresión que Le Monde y NYT están tratando de enviar señales de alerta de una situación que nos va rebasando.

El Gobierno mexicano ha sido solícito y cooperativo quizá para evitarse problemas con los vecinos, pero lo que puede terminar pasando es que el problema nos termine explotando a nosotros.

RESQUICIOS.

En días en que nos da por designar personajes del año, le proponemos dos: López Obrador y el colectivo de mujeres mexicanas, que concentraron de manera contundente y abrumadora la atención de la sociedad.

Le mando abrazos y nos leemos los primeros días de enero; ¡felices fiestas!