Durante estos últimos días se han presentado lluvias en el área metropolitana de Monterrey que han arrastrado con muchos residuos que taparon alcantarillas y, entre otras razones, ocasionaron la inundación de las vialidades en diferentes puntos de la ciudad. En materia ambiental, hace algunas décadas se puso en marcha el principio “el que contamina paga”, el cual hasta el día de hoy no se cumple. Por otra parte, se ha hablado del modelo de las 3R del reciclaje (reducir, reusar y reciclar) que podría estar llegando a su fin para migrar hacia la economía circular.

En diferentes imágenes que circularon en las redes sociales, se pudo ver la acumulación de envases en algunos puntos de la ciudad. Aquí es cuando deberíamos cuestionarnos en qué momento los envases dejaron de ser retornables. Anteriormente, al consumir el producto, el envase se devolvía a la tienda y se entregaba un reembolso. En ese momento se estaba implementando la estrategia que se denominaría economía circular, ya que se repara, recicla, reutiliza y refabrica un producto, evitando así consumir más materia prima para la creación de nuevos productos, encontrando la forma de recuperar un material que podría ser considerado un desecho para después de una serie de tratamientos incorporarlo como materia prima en el proceso productivo.

Debemos pensar en cómo evitar la generación de residuos y actuar más como lo hace la naturaleza, donde los residuos o basura no existen. El crecimiento debe ser sostenible e integrador. La intención del modelo de la economía circular es reducir el uso de los recursos y garantizar el suministro de los mismos, limitar el consumo de energía, así como crear nuevas oportunidades que impulsen la innovación y la competitividad. Este concepto económico busca que el valor de los recursos, materiales y productos se mantenga en la economía el mayor tiempo posible, minimizando la generación de residuos.

De acuerdo a un informe de la ONU Medio Ambiente se informó que la economía circular podría reducir entre un 80 y un 99% de los residuos industriales en algunos sectores, y entre 79 y 99% de sus emisiones.

En este sentido, y continuando con el ejemplo de los envases que se acumularon en las vialidades durante las lluvias pasadas, resulta necesario que las empresas ideen cómo asegurarse de la recolecta de los envases que son considerados desechos para la ciudadanía y ver en qué sector de la economía pudieran utilizarse como materia prima. Este es un gran desafío para la iniciativa privada, el gobierno y la ciudadanía. En el caso de la empresa, el no hacerlo pudiera tener afectaciones en su imagen; el gobierno tendría que lidiar con la limpieza y disposición de estos residuos; y la ciudadanía pudiera resultar impactada por las inundaciones, por citar solo un efecto negativo.

La migración hacia un modelo económico más sostenible debería de surgir desde la sociedad, donde los individuos se vuelven conscientes del uso exagerado de los recursos, buscando aprovecharlos y optimizar su utilización al máximo. Igualmente, empresas y gobierno deberían trabajar en el segundo uso de los materiales, ya sea para reutilizarlos, repararlos, reciclarlos y valorizarlos. Se requiere cambiar las formas de producción y de consumo.

Migremos del pensamiento de que podemos extraer los materiales que necesitamos de la naturaleza, optando por contemplar a los residuos como la principal fuente de materia prima. La economía circular nos da la oportunidad de reducir la generación de residuos, explotar eficientemente los recursos, realizar ahorros energéticos y cuidar el medio ambiente. La responsabilidad en la generación y uso de los residuos es responsabilidad del gobierno, de las empresas y de la sociedad. Seamos conscientes y cambiemos nuestros patrones de consumo. Pensemos no solo como consumidores, pensemos como ciudadanos.