Es duro enfrentarse a la muerte, hoy lo estoy haciendo, no puedo creer que un hombre tan comprometido con la academia se vaya tan rápido de este mundo terrenal, fue un estudioso permanente, un crítico aferrado, pero con una capacidad sorprendente para no pelear.

Me duele su ausencia pues apenas hace 3 meses comimos juntos en Monterrey y me demostró como siempre su visión política, acertada, contundente y dolorosa.

Comparto con ustedes, un escrito sobre la presentación de su segundo libro, Y SUCEDIÓ EN LAUREL.

La única oportunidad que tiene el hombre de dar a luz, es publicando un libro, las angustias que acompañan al alumbramiento se deben de parecer enormemente, a las que padecen las mujeres durante el periodo de gestación y las vicisitudes que acompañan la espera sin duda se asemejan.

Recuerdo con satisfacción enorme cuando nació mi primer hijo, allá por 1981, y cómo mi esposa lo primero que hizo fue contarle los deditos para saber si venia completo, para después revisarlo por todos lados comprobando que el producto no tuviera defectos de fabricación.

De la misma manera recuerdo como en 1999, mi amigo Miguel de la Rosa, me invitaba regularmente a que lo visitara en su oficina de la CNOP estatal, para mostrarme los avances de lo que sería su primer libro de cuentos, titulado: 7 y Galeana.

Así, entre noches de insomnio y veladas literarias, comprobé que Miguel al igual que Estrella, mi esposa, le contaba los dedos a su fruto, lo revisaba una y otra vez y le prodigaba cariños a quien sería su primogénito literario.

Cierto estoy en que Miguel debió haber leído una entrevista que algún chico malo de la prensa le hizo hace ya varios lustros a la mamá de Gabriel García Márquez, en donde le preguntaban la razón por la que su hijo ya no escribía novelas, a lo que la señora le contesto, “…es que ya murieron todos los que le contaban las historias”.

Y digo que la debió de haber leído, porque imaginándose que la mamá del “Gabo” hacia su aportación, sin dudarlo siquiera recurrió a su propia madre para que le contara cosas, cosas que terminaron convirtiéndose en cuentos bien escritos y que le permitieron cumplir su sueño de publicar un libro.

Hace unos días recibí la invitación para acudir a la presentación de su segundo hijo literario, la cual se llevaría a cabo en el Teatro de la Reforma de Matamoros Tamaulipas, a donde acudí y con satisfacción comprobé que como decía la invitación esta era una nueva oportunidad de reunir a los amigos.

La primera sorpresa fue ver un Teatro lleno a reventar y me hizo recordar la presentación del libro “Tina Modotti” de Elena Poniatowska, la cual se llevó a cabo allá por 1994 gracias a los afanes de un distinguido periodista: Norberto Calvario.

La segunda sorpresa fue ver un formato teatral, muy adecuado al recinto, para la presentación formal del libro, con una conducción esmerada de Sandra García y con los comentarios precisos de Baltasar Hinojosa, quien demostró su sensibilidad bohemia, al reconocer en Miguel a un novel exponente de las letras tamaulipecas.

La señora Silvia Alonso de Lahoz, con un análisis crítico de las diferencias sociales, percibió la compilación como un espejo en donde se miraba la sociedad entera y la señora Ma. Luisa Murillo de Rubiano con sabiduría, desmenuzó el lenguaje utilizado para ubicar en tiempo y espacio la aportación literaria.

La última sorpresa de la noche fue la participación extraordinaria de Gregorio Farías, actual Director Nacional del CONALEP, quien mostró un finísimo sarcasmo y para beneplácito de la audiencia desenmascaró al autor, pues con un dejo tipo Sherlock Holmes, dijo que Laurel....... era Matamoros.

En esta presentación se vio a un autor más maduro, con mayor humildad y reconocimiento para quienes lo apoyaron, se vio también a una sociedad más participativa demostrando que también se puede ser profeta en Matamoros ya que sucedió en Laurel.

Hasta aquí la crónica, sin embargo hay algo que muchos desconocen, la sensibilidad de Miguel De La Rosa Medrano para escribir poesía, creo ser de los pocos que conocieron sus poemas, le agradecí la confianza y siempre le dije que tenía que publicarlos, son exquisitas odas de métrica impecable y de sensibilidad abundante, el viernes pasado en su despedida Lorena su esposa, me mostró el “Dummie” que antes de morir, Miguel logró mandar a la imprenta, como homenaje póstumo tendrán otros la oportunidad de conocer a MIGUEL DE LA ROSA, EL POETA.

Jorge Alberto Pérez González

www.optimusinformativo.com                       ...

optimusinformativo@gmail.com