Tradicionalmente se había celebrado cada 28 de junio como el Día Internacional del Orgullo LGBT+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, más otras orientaciones sexuales e identidades de género) con marchas y otras manifestaciones públicas; sin embargo, no solo la pandemia de la enfermedad ocasionada por el coronavirus del tipo COVID-19 está mermando la agenda lésbico-gay en latinoamérica, sino también por el arribo de políticas públicas poco claras desde gobiernos que originalmente usaron a la comunidad para conseguir el poder. Aquí bien cabe la pregunta a nivel de provocación ¿Quién impone la agenda LGBT+?

La semana pasada conversando en San Pedro, Nuevo León, con colegas consultores en comunicación política me preguntaron sobre mi experiencia cuando cubrí desde Washington, D.C. las segundas elecciones de Barack Obama. Desde el primer día que fuimos recibidos los 33 seleccionados de todo el mundo para vivir de cerca esa campaña Presidencial, en el Departamento de Estado de Hillary Clinton nos enfatizaron como prioridad la agenda LGBT+. Mi pregunta en 2012 y la que ahora me hicieron mis compañeros estrategas fue ¿Qué buscaba Estados Unidos? La respuesta es sencilla: promover la agenda de la diversidad sexual en todo el mundo.

Con Donald Trump en la Presidencia de Estados Unidos, la agenda LGBT+ ha perdido todos los espacios conquistados en el poder. En México la realidad es similar. Bajo la Presidencia de Enrique Peña Nieto avanzó a niveles que antes no se habían imaginado, considerando que en lo personal Peña Nieto no coincide con la comunidad lésbico-gay; ahora con Andrés Manuel López Obrador, que es un progresista pero poco impulsor de las causas de la diversidad sexual.

Hace dos meses conversé con mi maestra Gabriela de la Riva, quien me obsequió un libro de su co-autoría que recomiendo altamente “Sex / Mex. La inteligencia erótica del mexicano”, revela que en educación sexual no avanzó México, pero sí en la libre experimentación de la diversidad sexual. Sin embargo, ante políticas públicas poco claras para la comunidad y el intempestivo freno del activismo ocasionado por la pandemia, pensemos en:

1. Educación sexual vía los amigos

19 por ciento de los mexicanos dicen haber recibido información de temas sexuales por medio de sus amigos y 13 por ciento de sus profesores.

2. Redes sociales e intereses sexuales

Mexicanos entre 15 a 25 años revelan que las redes sociales son una opción excelente para elegir pareja sentimental y estar “acompañados”.

3. Hay un mundo más allá de la heterosexualidad

Entre Puebla con 71 por ciento (más alto) y Mérida 66 por ciento (más bajo) de personas que declararon ser heterosexuales puros, de ahí, en el resto de los porcentajes caben tantas expresiones de la diversidad sexual.

¿Quién impone la agenda LGBT+? Esto es un asunto que merece poner atención desde la comunicación política, sea gobierno, partido político, o empresa (Caterpillar México es un gran ejemplo), pues la realidad supera cualquier postura y que exige entender a la comunidad de la diversidad sexual para transitar hacia una mejor sociedad incluyente ¿Y tú, qué opinas? www.daviddorantes.com