Año nuevo, nueva versión de mí misma y resulta que esta nueva versión viene acompañada de una gran limpia. Es correcto, por fin llego el momento que habíamos estado evitando/ esperando con ansias de hacer una limpia de clóset, de nuestros espacios, de nuestras cosas…

Y por si fuera poco el atractivo de empezar el año con el pie derecho, tenemos aún más motivación gracias a Marie Kondo, la causante del movimiento del orden que estalló el año pasado tras su famosa serie de Netflix. La gurú del orden nos invita a sostener cada objeto que poseemos en la mano y preguntarnos ¿esto me hace feliz?Si es así, lo conservas; si no, lo desechas.

De lo que quisiera hablar es el “post” Marie Kondo. Ya seleccioné lo que no uso y que “no me hace feliz”, pero que implica la parte de “sacar” o “desechar” algo. ¿Lo metes todo a una bolsa y te olvidas de su existencia?.

En un año en el que es inevitable pensar en los efectos de la crisis climática y en todas las acciones que podemos cambiar, nace esta conciencia que debimos de haber tenido desde hace mucho tiempo de pensar en que podemos rehusar o reciclar. De todas las cosas que queremos sacar hay varias opciones: encontrar una forma de darle otro uso, vender o donar lo que este en buen estado o llevarlo al contenedor de reciclaje correcto.

Gracias a la era digital, es probable que algunos de los objetos de los que nos queramos desechar sean electrónicos. El reciclaje de electrónicos capta en particular mi atención, ya que cuando empecé a aprender sobre ellos me sorprendió de sobre manera lo contaminantes que son y el poco conocimiento que tenemos.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al año se producen 50 millones de toneladas de desechos de estos artículos. Para que se den una idea, 50 millones de toneladas apiladas equivalen a 4,500 torres Eiffel y lo suficiente para cubrir una superficie de las dimensiones de Manhattan. Es alarmante la cantidad de basura electrónica que no es reciclada, ya que tienen componentes específicamente tóxicos como: plomo, cadmio y mercurio.

Es imprescindible entender que cuando tiras un celular que ya no funciona o un cable las consecuencias son graves. Para esta problemática existen empresas ambientales como RCE (Reciclaje de Cables y Electrónicos) que se dedican a recolectar, desarmar y separar por partes los electrónicos a reciclar .En RCE exportan las tarjetas electrónicas a una refinería en Japón para extraer metales como oro, plata, platino, y cobre. De esta manera, aplican una economía circular y reutilizan los materiales usados.

Así como esta empresa, existen varios negocios y empresas que pueden facilitar las prácticas ambientales, como evitar desechos, reciclar y reusar. Pienso que además de hacer una limpieza y ordenar nuestras cosas para empezar este año, podemos incorporar alternativas más sostenibles y darnos la tarea de aprender e investigar sobre estos temas.

Quiero concluir con una frase que leí de Chantal Chalita, emprendedora ambiental que dice: “el medio ambiente no esta allá afuera, esta en tu casa, en tu oficina, en lo que te pones, comes y usas. Quieres hacer algo, empieza ahí”.