Lo único que debe estar fuera estos días: tus emociones

“No estoy enojada, en verdad estoy triste”.

Me quedé unos minutos viendo en la pantalla mi conversación por Whatsapp con un sentimiento agridulce. A la mitad de lo que parecía una batalla campal con una persona que quiero, baje la guardia. Volteo a ver mis manos, dos puños apretados como si estuviera lista para golpear a alguien. ¿Mi quijada? tiesa, cruje cada vez que la muevo. Ya lo había olvidado, pero mi quijada es como un indicador, una alarma que me avisa cuando algo no esta bien dentro de mí.

Al mismo tiempo de que estoy consciente de estos sentimientos también me siento orgullosa. Como si hubiera enmascarado al villano de la película, como si nombrarlo y ponerlo frente a mí me diera permiso de decir la verdad, de gritar como me siento y dejar mis emociones salir de la forma que fuera.

“No estoy enojada, en verdad estoy triste”.

Me imagino que estos sentimientos no son desconocidos para tí.Tenemos que decirlo así como es, la situación que estamos viviendo no es normal.Y lo que tampoco es normal es pretender que esto no esta afectando como te sientes. La burbuja de la idealización de la cuarenta se rompió. Empezamos estas semanas con mil planes, ideas de cómo pasar el tiempo, con una hasta cierta competencia de productividad, pero conforme pasan los días se siente como lentamente lo estamos procesando…

Recientemente he leído varios artículos sobre los efectos de la cuarentena y el aislamiento en nuestra salud mental. Pienso que es inevitable que esto nos afecte de una manera u otra pero lo que sí podemos hacer es reducir estos efectos al liberar nuestras emociones y dejar de reprimir el como nos sentimos.

Todo esto me recuerda a una terapia de medicina alternativa a la que fui hace unos años…La señora que estaba apunto de iniciar la terapia que era bastante dolorosa me dice: “Mira bonita, aquí o vas a reír, gritar o llorar pero de una forma u otra tienes que sacar lo que estas sintiendo”.

Pienso que es bastante sano aceptar como nos sentimos sin juzgar, sin victimizar ni sentir culpas. Llorar, reír, compartirlo con otra persona… Cada quien tiene sus formas de sacarlo.

A demás de reconocer y liberar nuestros sentimientos, el compartirlos con las personas que tenemos cerca puede facilitar nuestras interacciones. Siempre, pero en estos momentos aun más es importante expresar cómo nos sentimos y que necesitamos. “Necesito estar sola”,“quiero compañía”, “estoy triste”, “me siento preocupado”…

Poder compartir este tipo de afirmaciones nos hacen poder reconocer y ponerle nombre a lo que sentimos y además al compartirlo tú, le das un pase libre a la otra persona para que también pueda compartir como se siente libremente…

Querido lector, que nunca se te olvide que el sentir es lo que nos hace humanos. No necesitas permiso de nadie para validar lo que sientes. No necesitas una excusa o una batalla lo suficientemente grande para justificarlo. Si lo sientes significa que es real y no necesitas nada más para poder reconocerlo y expresarlo.

Sería inhumano no sentir nada y siempre estar bien. Hace poco me dijeron que nuestras emociones y sentimientos son como la frecuencia cardíaca que va para arriba y para abajo, si estuviera estable en una linea recta significaría que no estamos vivos. Hoy mas que nunca, hay que experimentar lo que se siente estar vivos. Hay que llorar, reír, y sobre todo compartir porque no sabemos la batalla por la que esta pasando la otra persona. Quizá el bajar la guardia contigo mismo permita a otros hacerlo por igual.