Foto: Posta/Saúl García
Foto: Posta/Saúl García

A toro pasado es muy fácil juzgar la faena, aún queda el resabio de las elecciones pasadas, además de las dudas de si la democracia existe, se usa, se aniquila o simplemente es una ilusión en la que todos caen producto de un buen montaje de magos especialistas en hacer creer lo que nadie se imagina.

Si bien la política es percepción no realidad, no deja de generar ilusiones en quienes pensamos que la masa siente, percibe, analiza y se expresa contundentemente de la manera más sencilla, votando.

Pero no es así, la zona conurbada del sur de Tamaulipas, experimenta una gran baja en oportunidades de empleo, lo cual debería de ser factor contundente para rechazar las políticas implementadas por los tres niveles de gobierno, pero no fue así, la elección se vio tan desairada que más parecía complicidad para lograr el triunfo de los candidatos oficiales. (Hoy los “Oficiales” son los del gobierno estatal en turno).

En Cd Victoria, bajo la crisis más aguda en su historia por la falta de agua, parece increíble pensar que la sociedad acudió para romper las tendencias estatales y ubicar sus dos distritos con la más alta participación ciudadana del estado. Así fue en efecto, ellos no tuvieron sed de justicia, aun sin bañarse por días, acudieron prestos a votar por los candidatos del partido que los ha dejado sin agua.

En Matamoros fue distinto el panorama aunque casi igual el resultado, a pesar de las denuncias por fraude electoral, el partido-gobierno casi arrasa, pues de 4 distritos que tocan su territorio, solo uno fue para la oposición al gobernador de ustedes.

¿Resulta creíble esto? No, pero debemos de analizar también las inconsistencias del gobierno federal, martillado en un campaña de descrédito provocada por la incontinencia verbal, los argumentos sin sustento y desde luego la incompetencia que han demostrado muchos de los beneficiados con cargos públicos y que no llenan ni siquiera el perfil, esto provocado desde luego por la facilidad con la que se firman nombramientos, sin cedazo de por medio ni asesoría que justifique.

En Reynosa, vapuleada por una campaña caníbal establecida desde la capital del estado contra su alcaldesa del mismo partido y agobiada también por problemas graves de drenaje, resulta sorprendente la cantidad de votos obtenidos. Como creerlos reales. Bueno es que el gobierno federal no cumplió con la zona libre, dicen algunos, como si el voto que llegó a las urnas hubiera sido razonado.

Pero eso sí, ni el alcalde de Victoria ni la alcaldesa de Reynosa, tuvieron nada que ver con esos triunfos, pues no pusieron a los candidatos, aunque en el caso de Madero y Matamoros la versión oficial si los responsabiliza de la derrota, a pesar de que tampoco metieron mano en las designaciones. Cuestión de ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Nuevo Laredo con un alcalde investigado por autoridades federales por pintar vehículos oficiales como unidades de la Marina, y bajo la sospecha de contubernio con el crimen permitido, tampoco da aliento a pensar que los triunfos electorales fueron legales.

Pero este arroz ya se coció, quienes pudieron impugnar no lo hicieron de uno y otro partido, no los dejaron aunque algunos amagaron quedó en eso, simple tentativa para dar nota mediática, pero fuertemente apretada desde donde duele más.

La fría respuesta federal da una visión clara de una elección concertada. ¿Que pactaron? lo veremos en los próximos tres años, pues la simulación tiene beneficiados y esos tendrán que pagar la cuota, cuando les corresponda. De esa no se escapan, pues el expediente será tan grande que tendrán que doblar las manos, aunque estén acostumbrados a no cumplir sus compromisos.

Mientras tanto, la percepción ciudadana se verá afectada, pues en el futuro será más difícil mover a la masa, sobre todo cuando se convenzan de que sus representantes en el Congreso del estado, los que ganaron se representan solo a sí mismos, pues llegan con muy nulo respaldo social, ya que de cada 10 ciudadanos empadronados solo uno y medio votaron por él, es decir, su propio voto y la mitad de su pareja sentimental los hicieron llegar a la máxima tribuna del estado de Tamaulipas.

Parece mentira, pero así de simple es, en nuestro estado SE PERDIO LA ESPERANZA.