Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante. Filipenses 3:13

Todos pasamos por decepciones, contratiempos y cosas que no entendemos. Quizás rezaste por un ser querido, pero no se recupero. O tal vez trabajaste duro para una promoción, pero no la obtuviste. Tuviste fe en una relación, pero no funcionó. Una de las mejores cosas que puedes hacer es liberarte, déjalo ir, no te detengas más en eso. Si te preguntas por qué las cosas no funcionaron, todo lo que va a pasar, es provocar amargura, resentimiento y autocompasión, en poco tiempo, culparás a otros, a ti mismo o incluso a Dios. Puede que no hayas entendido lo que pasó. Puede que no haya sido justo. Pero cuando si lo liberas, es un acto de tu fe. Estás diciendo: "Dios, confío en ti. Sé que tienes el control. Y aunque no funcionó a mi manera, estarás diciendo: "Todas las cosas van a funcionar para mi bien", creo que todavía tienes algo bueno en mi futuro.

Hay poder en dejar ir el pasado y la frustración de tratar de resolverlo todo. Cuando liberas tus preguntas, estás diciendo: “Dios, tienes el control. Confío en El ". Y cuando pones tu esperanza en Dios, es cuando Él puede sanar tu corazón y llevarte hacia su sendero de bendición.