El destacado juez Carlos Castresana asegura, citando a Hobbes en el siglo XVII, que una persona torturada siempre termina por declarar lo que quiere el torturador; contra la tortura no hay defensa.

Los torturados no tienen cómo responder conscientemente. No hay manera de reflexionar o darse pausa para responder. El agotamiento, el temor y el espíritu de sobrevivencia pueden llevarnos a declarar cualquier cosa. Al final, diría el juez Castresana, los torturados hablan como les piden y como les imponen.

Una serie de muy interesantes y valiosas reflexiones se presentó ayer en el marco de la Campaña Nacional para Prevenir la Tortura. El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) ha hecho un trabajo formidable.

A través de una investigación académica y de campo el organismo dio a conocer cómo han evolucionado las cosas de tres años a la fecha, cuando presentó su primer reporte. Nos dice Ernesto López Portillo que se ha avanzado, se ha ido logrando colocar el tema tortura en la agenda de los ciudadanos.

Sin embargo, no es optimista, digamos que es realista. El informe establece que en muchos estados se aplica el síndrome del “avestruz”. No se habla del tema bajo el “aquí no pasa nada” porque si se habla las cosas se ponen peor. En Puebla, Guanajuato, Jalisco y Tabasco no se da información y se cierran las puertas.

El Insyde parte de una actitud que debe ser respetada y ponderada. Se trata de trabajar, apunta Ernesto López Portillo, con las instituciones y no en contra de ellas. Los problemas no se van a resolver en el corto plazo. Es una construcción que requiere de paciencia y firmeza. Si no existe una voluntad política y conciencia del problema entre las autoridades lo que viene será peor de lo que ya es hoy.

Uno de los asuntos a atender en lo inmediato es el que quienes se responsabilizan de investigar los actos de tortura son integrantes de las instituciones señaladas y acusadas de hacerlo. No hay denuncias porque los torturados saben todo esto, a lo que se suman las consecuencias que trae para los afectados y sus cercanos.

De 190 países en el mundo en 100 se tiene registrada la tortura. No es consuelo, más bien debe alarmarnos ser parte de la oprobiosa lista y tener evidencias de que no cambian las cosas, con todo y que la tortura sea un tema de la agenda nacional.

[-] RESQUICIOS. Así lo dijeron ayer:

* No se da cumplimiento a ninguna de las ocho demandas de padres y madres de los normalistas: Vidulfo Rosales, abogado.

* La investigación sigue abierta. No habrá carpetazo: Enrique Peña Nieto, Presidente.

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