De las elecciones intermedias de EUA, tanto demócratas como republicanos, salieron con una sensación agridulce: la oposición legislativa logró el triunfo esperado con la mayoría en la Cámara de Representantes, lo cual limitará hasta cierto punto el campo de acción del presidente, pero en el Senado el partido en el poder aumentó su mayoría. Ni los demócratas ganan tanto, ni los republicanos pierden tanto. Pero tomando en cuenta las posibilidades que estaban en la mesa, Donald Trump podría salir incluso fortalecido, sobre todo con miras al 2020.

A menos de que la economía se descarrile en los próximos dos años, el camino estratégico de Trump tiene mucho potencial de triunfo. ¿Qué va a hacer ahora el magnate? Primero repetirá hasta el cansancio que lo del martes fue un triunfo para los republicanos, tal y como ya lo hizo en Twitter y en su conferencia de prensa post-electoral. Después creará la percepción de que intenta negociar con la mayoría demócrata, pero al “no lograr nada”, los culpará de todos los males. Seguirá utilizando el tema migratorio como una de sus principales banderas políticas (en efecto, funcionó para motivar a sus bases y ganar algunas contiendas en las que hizo campaña), y aumentará su discurso incendiario y polarizador, demonizando a los medios de comunicación, como tamibén lo hizo en su conferencia de prensa. Y los medios morderán el anzuelo.

Claro, habrá que ver a quién nominan los demócratas para 2020, y qué tanto pueden aprovechar el leve momentum que lograron en esta elección intermedia. Alguien como Beto O’Rourke, Michael Avenatti, Kristen Gilibrtand o incluso el más moderado Joe Biden, pudieran darle batalla al presidente y complicarle su reelección. Pero el hecho de que haya una Cámara de Representantes demócrata, por más investigaciones que puedan hacer, y a menos de que surja algo criminal con pruebas fehacientes, no le resta a Trump en su objetivo de reelegirse, al contrario, podría sumarle.

APUNTE SPIRITUALIS. Bienvenidos a la elección presidencial de 2020.