El Presidente ha optado por no detenerse en lo que de manera sistemáticamente nos lanza su homólogo de EU. Entre el “yo Bora respeto ” y el “no dijo nada contra el gobierno”, las deja pasar y prefiere no meterse, a pesar de las preguntas que le plantean los periodistas en sus cada vez más largas mañaneras conferencias.

López Obrador sabe que tarde que temprano se va a tener que enfrentar a Trump, pero, por lo pronto, se hace a un lado, lo evade o le baja algunas rayitas a lo que dice.

Trump pudo por fin presentar su discurso sobre el Estado de la Unión. Un endeble acuerdo entre republicanos y demócratas lo hizo posible. Fue un acto en que a decir de un buen número de crónicas su gran adversaria política, la demócrata Nancy Pelosi, se llevó la noche.

Recientemente Trump nos lanzó otro trapazo, dijo que México estaba peor que Afganistán, en un intento más por convencer al Congreso que le dé dinero para el muro fronterizo. López Obrador bateó la declaración bajo el “yo Bora respeto”.

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El martes, Trump de nuevo arremetió contra las condiciones internas del país para convencer, al que se deje, su obsesión por construir el muro, lanzó un nuevo trapazo.

Calificó a México como un “Estado sin ley… acabamos de escuchar que las ciudades mexicanas, a fin de remover a los migrantes de sus comunidades, consiguen camiones y autobuses para traerlos a nuestro país por lo que he enviado 3,700 soldados más a nuestra frontera sur… es un asunto moral. El Estado sin ley de nuestra frontera sur es una amenaza para las finanzas de EU”. (leyó bien finanzas).

Sin que se trate de enarbolar la bandera nacional y correr hacia la frontera, la situación se mueve entre si vale la pena declarar algo al respecto sin dejarlo pasar y una creciente incomodidad. Se deben dejar sin respuesta los trapazos que lanza Trump, dejándole la plaza vacía, o mejor informar con datos y explicar una y otra vez lo que para México, su tradición y su historia significa la migración y el porqué de la reacción de apoyo de la gente en las comunidades.

Trump no se va a detener hasta conseguir el dinero para el muro. Lograrlo no es sólo tener los recursos, es también convencer a los congresistas de que, como lo ha dicho en innumerables ocasiones, la frontera sur es un gran problema de seguridad nacional, ya dijo que es más grave que Afganistán y que hay que cerrarla a la migración.

A esto se suma el hecho de que está en su intención colocar de nuevo el muro como uno de sus grandes ejes de campaña, en su búsqueda por la reelección presidencial.

Trump está apostando a dos temas importantes pensando en las elecciones: el muro y Venezuela con todo y Maduro y el petróleo. Da la impresión que quiere acomodar a su antojo lo que Ronald Reagan llamaba “el patio trasero”, en la zona ya tiene varios aliados, seguidores y hasta fans gobernando.

¿Se deben dejar pasar estas declaraciones? Tiene lógica que López Obrador trate de atemperar los ánimos, el problema es la idea que se va creando en el imaginario colectivo, no sólo en EU también entre los mexicanos.

En un gran número de casos la gente de las comunidades en el país, a las que se refiere Trump, son solidarias y han tenido el agradecimiento y reconocimiento de los propios migrantes. Los incidentes en Tijuana quedaron claros tanto en quiénes los provocaron y con qué objetivos.

Como esto no va a parar, habrá que preguntarse cuánto tiempo más conviene seguir nadando de pechito.

Insistimos, no se trata de enarbolar la bandera nacional y correr a la frontera, pero, ¿vale la pena dejar vacía la plaza en temas tan importantes y significativos? ¿No valdría la pena recordarle a los de aquí y de allá quiénes somos?

RESQUICIOS.

Con la Reforma Educativa el Gobierno y Morena van en el voy derecho y ni me quito. A pesar de ello, no le vendría mal a todos una pausa para conocer el proyecto de la oposición, está hecho por investigadores que han dedicado su vida profesional al tema.