Estos últimos días han sido marcados por una serie de eventos desafortunados que nos obliga, sin duda, hacer una reflexión del mundo en donde vivimos.

Estados Unidos, el país más poderoso y el “lugar ideal” para vivir, se ha vestido de rojo estos últimos días. Matanzas en El Paso, Texas; Dayton, Ohio; Southhaven, Mississippi y Gilroy, California fueron las tragedias que dejaron al menos 34 muertos y más de 50 heridos… ¡En menos de 5 días!

Utilicemos estas lamentables tragedias y hagamos una pequeña reflexión. Vivimos una realidad muy alejada de la ética y la moral. Si nos ponemos a pensar, los “líderes” que gobiernan países como Venezuela, Brasil, Estados Unidos y la Gran Bretaña; por nombrar solamente algunos, utilizan discursos extremistas para crear simpatía con la sociedad. Utilizan el agobio de la gente para poder llegar al poder.

La situación empeora, por que al momento de gobernar, se enfrentan a una sociedad completamente polarizada por culpa suya. Se dan cuenta que tanto es el fanatismo que se creó en su momento de oposición, que ahora es prácticamente imposible reconciliarlos con el resto de la población.

Lo que no saben es que ahora su gobernante representa a un país entero y no solamente a ese grupo que lo llevó al poder. No se dan cuenta que esa supuesta “rivalidad” es solamente una cortina humo, por que al final del día son lo mismo, tanto uno como el otro, representan a una sola nación.

Sembrar el odio es una inmensa irresponsabilidad de aquellos que tienen el poder. De aquellas personas que cuentan con toda una maquinaria para poder llevar el rumbo de una sociedad. Es momento que ellos deben de sensibilizarse ante esta tragedia y sean más conscientes con lo que le dicen a la gente.

De lo contrario, esas palabras de odio que los llevaron a tener absolutamente todo… Son ellas mismas, las que se encargarán de exiliarlos.

¿Y nosotros qué?...