¡Cómo ha cambiado la política de Estados Unidos en solo un par de décadas! Si comparamos el proceso de juicio político de Bill Clinton de 1999 con el de Donald Trump de este 2020 tenemos ante nosotros un excelente ejemplo que representa la evolución (o involución) de la vida pública norteamericana y del mundo en general. Hay muchas diferencias en este ritual excepcional que establecieron los padres fundadores del país vecino, pero hay una en el fondo que explica muchas cosas.

Luego de que Nancy Pelosi firmara los dos artículos de impeachment contra Donald Trump, y que por mandato constitucional los enviara al Senado, con toda la pompa y circunstancia propia del momento histórico (eso sí se mantiene igual), la cámara alta se convierte automáticamente en una corte que juzgará al presidente Trump y definirá por tanto si se queda o se va de la Casa Blanca (ya sabemos que se quedará, pero el show como quiera se tiene que hacer). Pero a pesar de que el impeachment es considerado por las leyes norteamericanas, los detalles no son muy claros ni evidentes. Y como esto no pasa todos los días (de hecho es la tercera vez que sucede en la historia), se tienen que poner de acuerdo los senadores para ver cómo van a proceder específicamente.

En la época de Bill Clinton, cuando se enviaron los artículos de impeachment al Senado, los 100 senadores, de forma unánime acordaron las reglas. No hubo discusión. Optaron por la vía no partidista, la vía institucional. Prefirieron poner en alto al Senado, pensaron en el largo plazo, tuvieron visión de Estado, independientemente de lo que fuera a suceder. Pero claro, en ese entonces no había una “religión” pro-presidente y otra “religión” anti-presidente como hoy. No había redes sociales con sus respectivas tribus jalando cada una para sus intereses de manera verbalmente violenta. La mayoría de los medios tradicionales reportaban los hechos, con tendencias sí, pero no se pasaban de la raya.

APUNTE SPIRITUALIS. Por ejemplo: los demócratas quieren testigos (como en cualquier juicio), los republicanos no necesariamente. Los demócratas pretenden tener suficiente tiempo para mostrar bien el caso, los republicanos (sobre todo Mitch McConell, líder del Senado), prefieren algo rápido y se bajo perfil. En fin, ni en las formas se pueden poner de acuerdo. Y es que tienen a la gente, de un lado y del otro, respaldando esa actitud.