Por desconocimiento y falta de atención, los videojuegos se han convertido en una industria en crecimiento que está generando cada vez más una adicción en nuestros niños.

Desconecta a tu hijo del internet, sé que es muy cómodo estar con un niño que no molesta por estar entretenido con esta tecnología, pero a qué costo.

Cada vez son más los casos que conozco de chicos que tienen alguna repercusión negativa por el uso excesivo de los videojuegos, ya sea en una consola convencional, en el celular o en la tablet.

No es casualidad que notes en casa que tienes hijos menos compasivos y empáticos, pues estudios señalan que el uso excesivo de los videojuegos genera daño en una parte del cerebro encargada de esas funciones.

Es tanta la emoción de niños expuestos horas y horas a los videojuegos que la dopamina que se genera en exceso mata sus neuronas, causando problemas de atención y una creciente cifra de niños hiperactivos.

Hay en el mundo historias extremas de casos de niños adictos a los videojuegos que no van al baño para no dejar sus partidas a medias, o convulsionados tras horas de exposición y muchos más en riesgo de desarrollar problemas de salud mental por la misma causa.

Aplausos para China que siendo el segundo mercado más importante de videojuegos a nivel mundial, se convirtió en el primer país en despertar y ya prepara una ley que prohibe y regule su uso. Por lo pronto, para los niños chinos se acabó jugar videojuegos por la noche, en respuesta al aumento de miopía en menores.

Papás, conviértanse en coachs de sus hijos, sáquenlos al parque, fomenten en ellos el uso de la bicicleta, llévenlos a un museo y pónganlos a hacer actividades que reinicien su cerebro.

Queremos más niños jugando en las calles.